Entrevistas

Estamos viviendo la etapa más decisiva desde el nacimiento de la imprenta – Entrevista a Déborah Albardonedo, agente literaria

Es uno de los eternos olvidados, uno de los eslabones más desconocidos de la cadena que conforma el mundo del libro: el agente literario. Resulta curioso, pues en otras artes como la música o el cine el representante siempre ha sido una figura relevante (¿alguien dijo Brian Epstein, el mítico manager de los Beatles?). ¿Por qué en literatura no ocurre lo mismo? Hoy hablaremos de esto y muchas otras cosas con la responsable de una agencia literaria joven pero de la que todo el mundo habla bien (yo incluido, por razones obvias): Déborah Albardonedo, responsable de la Agencia Literaria Albardonedo. Sigue leyendo

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Entrevistas, Mundo editorial

Trasladamos cosas que ya existen y les damos forma – Entrevista a David Fernández, Director Comercial de Lektu

A lo largo de los artículos y entrevistas que he ofrecido ha quedado claro que el mundo de la literatura y el mercado editorial vive en una época de cambios, en ocasiones convulsos. Nuevos paradigmas han entrado en juego gracias a la irrupción del libro digital, y también nuevos protagonistas: las plataformas de venta online especializadas en ebooks. Afortunadamente, hay vida más allá de Amazon o la iBooks Store de Apple. Y buena prueba de ello es la llegada el pasado abril de una nueva alternativa de cara a las dos multinacionales mencionadas, una opción además cien por cien española: Lektu. Para hablar de este prometedor proyecto, charlamos con David Fernández, Director Comercial de Lektu. Sigue leyendo

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Entrevistas, Mundo editorial, Mundo Literario

La labor del corrector debe ser la del buen jardinero – Entrevista a Ángeles Pavía, correctora

Están siempre a la sombra de los escritores, escondidos entre los créditos de los libros. Pero su trabajo es indispensable para que esa novela que llega al lector tenga una calidad mínima en cuanto a corrección. Ellos son los correctores ortográficos y/o de estilo, y hoy hablaremos con uno de estos profesionales de los que pocas veces se habla: Ángeles Pavía.

alt=·Todo el mundo ve al corrector como aquel que se encarga de detectar faltas ortográficas en una novela (o libro de cualquier índole) y los corrige. Pero, ¿es tan simple vuestra labor, o hay algo más? En realidad hay más, mucho más… a veces. Me explico: todo depende de lo que se acuerde con el editor o con el autor. En un texto se puede hacer una corrección ortotipográfica, que es la más simple, corrigiendo solo faltas de ortografía, gramaticales y colocando como toca las comillas, las rayas de diálogo, las cursivas… Otro tipo de corrección sería la corrección de estilo, que además de ortotipografía, cuida el estilo literario del autor, eliminando repeticiones, gerundios en exceso, vocabulario incorrecto, gramática no incorrecta, pero si cargante o poco fluida… Y la tercera y más completa o edición de un texto es cuando, además de todo eso, se revisan gazapos argumentales, se revisa coherencia tanto de personajes como de ambientación, se revisa estructura de la novela, ritmo, e incluso se revisan o anotan fallos de documentación.  A mí, personalmente, me resulta casi imposible atenerme solo a la ortotipográfica, así que siempre suelo realizar la de estilo, o más bien la tercera, pues ante gazapos o incoherencias soy incapaz de callarme y suelo señalarlo.

·Suele decirse que detrás de todo gran escritor hay un gran corrector… ¿Sois indispensables en el mundo literario y editorial? Yo creo que sí, que para el escritor es necesaria esa figura. El escritor, cuando escribe, está demasiado metido en la historia y suele llevarla en la cabeza, por lo que muchas veces, tiene tan presente lo que quiere poner, que no es capaz de ver lo que ha puesto en realidad. Esto es lo que se conoce como «ceguera del escritor», cuando este tiene tan claro que está hablando de los cajones de la cómoda, que no ve que pone los cojones de la cómoda, por ejemplo. Otro motivo por el que creo que somos indispensable es porque el corrector no solo lo es de faltas de ortografía, sino que cuando llega ahí es porque es alguien que domina el lenguaje. Pero no solo porque sepa mucha teoría sobre gramática y literatura, sino porque sabe aplicarlas. Es alguien con el culo pelado de leer mucho, y de leer de todo, y sabe cómo resolver y hacer más fluido, por sus muchas lecturas y por sus conocimientos sobre literatura y redacción, cualquier texto. Y cuando hablamos de lectura profesional, aún considero su figura más necesaria todavía, y siempre antes que la corrección.

·¿Trabajas para editoriales o eres correctora freelance? Ambas cosas, según me contraten. A veces es un editor el que te busca porque tiene una sobrecarga de trabajo y no dan abasto, o porque trabaja con correctores freelance. Otras veces es el escritor el que quiere presentar su novela, ensayo o relato a un concurso o autopublicarse, y, como es normal, quiere que su criatura esté lo más guapa posible en su presentación en sociedad.

·No hace mucho, en una discusión en las redes sociales (aunque no era la primera vez que me ocurría), hubo un autor que dijo que él no quería trabajar con correctores, porque este proceso alteraba su texto. ¿Está justificado este temor? Según lo que se entienda por alterar el texto. Si eliminar repeticiones y sustituirlo por sinónimos; si una frase de 250 palabras en la que se sustituyen comas por puntos donde toca la dejas en tres de 85; si utilizar el vocabulario adecuado cuando se ha dado un patinazo y se ha confundido espingarda con espigada, o voluble por voluptuoso; si todo eso es alterar el texto, pues… no sé qué decirte. El buen corrector debe hacer suyo el lema de la RAE: «Limpia, fija y da esplendor», pero sin alterar sustancialmente un texto. Su labor debe ser la del buen jardinero, que sin modificar el jardín lo limpia de malas hierbas, de ramas superfluas y de hojas muertas. Pero por desgracia no siempre es así y en ocasiones vemos correcciones no muy cuidadas en las que se ha confiado esta labor a no profesionales que se plantean más cómo escribirían ellos (y muchas veces no lo hacen bien) que cómo debe estar escrito para que esté correcto.

·En mi web trato de dar a conocer los entresijos del mundo editorial y literario al público en general. En tu caso, me gustaría que describieras un poco el proceso que sigues durante la revisión y corrección de la obra. El proceso es simple: voy leyendo y corrigiendo muy detenidamente. Para ello utilizo el Word, con su magnífica herramienta «control de cambios». No suelo corregir más de un capítulo de una sentada, pues se corre el peligro de habituarse demasiado al autor o engancharse demasiado al texto y pasar de largo cosas importantes. Otra cosa que hago es pasar una segunda revisión a cada capítulo, tiempo después, para comprobar posibles fallos, sobre todo cuando en alguna frase hay más rojo que negro y necesitas leer el resultado final para comprobar cómo queda. Para ello, le doy a aceptar cambios, reviso y doy el visto bueno. También, otra cosa que voy haciendo, sobre todo cuando el autor tiene muchos fallos gramaticales, es ir leyendo en voz alta, como si me lo dictara a mí misma, pues es como mejor veo la estructura de la frase. Si una frase que estoy leyendo no tiene el ritmo adecuado, no soy capaz de leerla en voz alta con sentido, es que, sin duda, está mal redactada.

·¿Cuáles son los errores más habituales que sueles encontrarte en los textos que revisas? Uno de los más graves y más comunes es que la gente no domina la gramática. La estructura de la frase, y en especial la utilización de las comas, lleva de calle al escritor medio. Y ya, del punto y coma, mejor no hablar. Ortográficamente hay de todo, pero con lo que más me peleo siempre es con la estructura de las frases. Otro problema que veo mucho es que la gente está muy acostumbrada a las malas traducciones del inglés, y hay cada vez más un mayor abuso de gerundios y de frases en pasiva.

·En muchas discusiones literarias o que giran en torno a la problemática actual en el mundo de los libros, salen a colación afirmaciones como que muchos libros publicados, incluso en grandes editoriales a los que se presupone un buen plantel de correctores, están repletos de errores no ya de estilo, sino ortográficos. ¿Crees que es realmente así? Por desgracia, sí. Pero no es algo que haya pasado siempre. Yo llevo ya más de cuarenta años leyendo de forma compulsiva y antes se hablaba de que la edición tal de tal ejemplar tenía una errata en la página tal. Pero desde hace unos años, unos cinco o quizá algo más, esto es algo cada día más habitual.

·¿Os está afectando la crisis del sector editorial? Muchísimo. El corrector es de lo primero que se ha prescindido en plantilla en las editoriales. Y cuando es imprescindible su trabajo se le busca freelance con unos precios abusivos que no compensan las horas que se le echan. Por otra parte, con un 26% de paro, hay muchos escritores que no tienen recursos para pagar a un corrector si quieren autopublicarse en las condiciones que les gustaría, con lo que hay mucha menos contratación.

·Por otra parte, la popularidad de la autopublicación digital en plataformas como Amazon está provocando que multitud de empresas o profesionales ofrezcan sus servicios como correctores a estos nuevos autores independientes. ¿Ves un futuro firme en esos nuevos formatos de publicación, en lo que a vosotros respecta? Sí, es una gran oportunidad para nosotros. El problema es que hay poco dinero en funcionamiento. Como he comentado antes, muchos autores no tienen efectivo para pagar, no solo nuestros servicios, sino los de un portadista, o un maquetador que les ponga de tiros largos a su criatura. Si esta crisis llega a resolverse algún día, es posible que todo vaya rodando y el trabajo del corrector no sea un lujo, sino algo cotidiano.

·Imagino que te habrás encontrado con todo tipo de textos, de diversas calidades. ¿Alguna vez has tenido que abandonar un encargo, debido a las pésimas condiciones de esa obra? No hace falta que des nombres… Sí, más de una vez, por desgracia (y digo por desgracia porque después del trabajo no cobré ni un euro). A un escritor le dije que estaba muy verde, que su historia era muy interesante, pero que necesitaba madurar mucho como lector y como escritor para desarrollarla. Que la dejara reposar un tiempo y que más adelante volviera a ella. La verdad es que era muy joven. A otro le dije, simplemente, que no necesitaba un corrector, sino un negro literario que reescribiera todo aquello. La verdad es que no había por dónde cogerlo. Era demasiado trabajo y esfuerzo para el presupuesto acordado.

·Y ahora, todo lo contrario, y aquí sí puedes dar nombres: ¿Alguna obra que haya sido un placer corregir? Si, ha habido varios escritores a los que no ha sido necesaria casi ninguna corrección, la verdad. A Virginia Pérez de la Puente no puedo decir que le corrija nada cuando leo sus manuscritos, porque le hace la misma falta un corrector que a un Santo Cristo dos pistolas. Algún dedazo tonto que se le escapa, pero poco más. Lo mismo puedo decir de Josep Asensi, de Sebastián Roa, de Marta Querol, Nacho Becerril o de Yolanda León. Por otro lado, ha habido trabajos que, aun teniendo que corregir más profundamente, he disfrutado tanto con ellos que pienso que han valido la pena.

·También se dice que los autores aceptan muy mal las correcciones, incluso cuando vienen de profesionales. ¿Crees que es algo generalizado o solo se trata de casos puntuales? ¿Has tenido algún problema en este sentido? Más de uno y más de dos. Y sé que los seguiré teniendo mientras me dedique a esto. Tienes desde el autor que te discute cada coma y cada sinónimo cuando te repiten cinco veces en un párrafo la misma palabra, hasta el que se empecina en que esa palabra mal escrita la quiere así porque a él le gusta más así. Pero no podemos generalizar, ni hablar de casos puntuales. Eso es algo que depende mucho del ego, de la falta de autoestima, de la capacidad de autocrítica y de las ganas de aprender que tenga cada escritor. También he corregido a escritores que me han dado las gracias y que se han convertido en grandes amigos, porque hemos de pensar que el corrector es aquel que va a cuidar de tu niño como si fueras tú mismo, pero con profesionalidad, para que luzca con todo el esplendor que merece. Otro problema serio viene cuando te piden tu opinión sobre la obra, o cuando te encargan un informe de lectura y no les gusta que señales los fallos. Ha habido quien, después de ver que he leído su obra por comentarios en blogs o en redes sociales, me ha pedido mi opinión, se la he dado por privado y me ha devuelto hasta insultos y amenazas, solo por señalarle los fallos que veía a su libro.

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Entrevistas, Mundo editorial

La autoedición es lo que más trabajo me está dando – Entrevista a Carolina Bensler, ilustradora

En las charlas de las últimas semanas hemos hablado con diversos engranajes de la maquinaria literaria y editorial. Autores, editores, revistas… Pero hay un profesional cuyo trabajo es el primero que un lector ve al tomar un libro entre las manos: el portadista. Y para tratar este maravilloso oficio, que tanto admiro, tengo la suerte de contar para esta entrevista con una ilustradora y diseñadora de portadas joven pero que ya está despuntando: Carolina Bensler.

alt="Carolina Bensler, ilustradora, javierpellicerescritor.com"·Cuando se habla del trabajo que hay tras un libro, todos mencionan siempre al escritor y al editor. Pero muy pocos se acuerdan de esos otros profesionales: correctores, maquetadores o, en tu caso, portadistas. Personalmente me parece una tremenda injusticia, teniendo en cuenta que la portada es el primer filtro de un libro de cara al lector.
· Duele más cuando le dices a alguien que eres ilustrador, y ese alguien te pregunta que qué es eso. Uno aprende a vivir con ello, aunque me atrevería a decir que esto va cambiando poco a poco. La gente cada vez se interesa más por quién hace las portadas de tal saga o quién traduce tal otra, pero todavía hay mucho desconocimiento sobre el verdadero trabajo que hay detrás de un libro.

·¿Cuesta salir adelante en el mundo de la ilustración enfocada al mundo literario?
· No es fácil, aunque tampoco imposible. Como en cualquier profesión del ámbito artístico uno ha de trabajar muy duro, y más en los días que corren. Somos muchísimos los que nos dedicamos a ello, pero sólo unos pocos logran trabajar de forma constante y vivir exclusivamente de ello.

·Los escritores siempre andamos quejándonos de que no podemos vivir de nuestras obras. ¿Os ocurre lo mismo a los ilustradores y portadistas?
· Desde luego. Hay ilustradores que logran ganarse bien la vida con ello, trabajando para editoriales de gran renombre, tanto a nivel nacional como en el extranjero, etc., pero la gran mayoría, y en especial los que están empezando, lo tenemos bastante difícil. Siempre ha sido así para los artistas en general, pero hoy en día, entre la dichosa crisis económica (que ésta además, en mi opinión, ha derivado a una crisis de valores y prioridades muy grave) y la picaresca lo está complicando todo todavía más. Lo que sí que nos salvaría con respecto a los escritores es que nuestros trabajos también se pueden licenciar para merchandising, lo que podría compensar si se mueve de forma adecuada.

alt="cómo destruí el mundo, carolina bensler, javierpellicerescritor.com"

·¿Cuánto tiempo lleva realizar una portada? Cuéntanos un poco el proceso desde que recibes el encargo.
· La ejecución de la ilustración en sí, en mi caso, suele ser bastante rápida, desde una noche (soy bicho nocturno, así que cuento por noches) si es sencilla, a tres, cuatro o incluso más, si son más complejas. Cuando recibo un encargo, si éste viene de editorial, ellos me suelen mandar un briefing con toda la información necesaria para la realización de la misma (descripción más o menos exacta de lo que quieren, título del libro, autor, medidas, plazo, etc). Cuando viene de un particular que se autopublica, pido esa misma información y amplío con una breve sinopsis de la historia, una descripción de los personajes principales y si tienen referentes de otras portadas o trabajos. En ocasiones el autor tiene muy claro lo que quiere, pero muy a menudo está perdido o no sabe lo que quiere y necesita de orientación profesional, por eso, cuanta más información reciba más fácil será conectar con ellos. Una vez recibida la información procedo a realizar algunos bocetos. En alguna ocasión la idea es tan clara que con uno es suficiente. Esos bocetos los envío al editor o autor según de quién venga el encargo para comentar la idea y decidir con cual nos quedamos. Una vez hablado todo, procedo a buscar el stock fotográfico necesario (o a hacerlo yo misma si lo requiere) y a trabajar la ilustración final. Cuando está terminada la envío de nuevo por si hay que hacer algún pequeño ajuste o cambio de última hora, y una vez dado el visto bueno, se envían los archivos en alta resolución… y a por el siguiente encargo.

·Las portadas e ilustraciones para obras literarias son cada vez más espectaculares. Las técnicas digitales forman ya parte de la manera de trabajar de cualquier dibujante que se precie. Y aún así, ilustradores como Colucci aseguran que sin los conocimientos tradicionales propios de las escuelas clásicas no puede forjarse un ilustrador digno. ¿Estás de acuerdo con ello? ¿Sustituirá algún día el arte digital por completo al tradicional?
· Personalmente no creo que la técnica tradicional llegue a ser jamás substituida por la digital, básicamente porque son técnicas distintas que responden de una forma muy diversa y por tanto sus resultados también varían. Lo importante es que uno se sienta cómodo al trabajar, la técnica utilizada es lo de menos mientras el resultado sea bueno.
Con respecto a la afirmación de para ser un buen ilustrador son necesarios los conocimientos tradicionales propios de las escuelas clásicas, lo que puedo decir es que el saber no ocupa lugar y aunque sí ayuda, no es un imperativo. Es decir, para ser un buen ilustrador uno ha de saber dominar las luces y las sombras, crear correctamente un espacio y el volumen, ha de tener conocimientos de perspectiva y lectura de composición, dominar la anatomía, conocer cómo funciona el color y su psicología, sintetizar la idea, etc., pero no importa si eso lo hace con acuarelas, oleos, pintura digital, vectores o usando la manipulación fotográfica. Lo importante es conocer y saber aplicar el concepto. Para lo demás, echarle mogollón de horas.

alt="Ilusionaria 2, Carolina Bensler, javierpellicerescritor.com"

·Disfrutando de la excelente galería de ilustraciones de tu página web, advierto que la mayoría de ellas giran en torno a la temática fantástica. ¿Te sientes más cómoda ambientándote en historias de este género, o es una mera cuestión de encargos?
·De siempre me he sentido más atraída por la fantasía, el terror (zombis sobretodo) y la ci-fi que otros géneros a la hora de leer o ver una película, y eso influye en mi trabajo. Permite crear lo que quieras sin más límites y preocupaciones que el hacer simplemente algo coherente, y eso se agradece muchísimo. Pero, por supuesto, también disfruto de los demás géneros cuando llegan en forma de encargo. Suelen plantear nuevos retos y trabajar en otras cosas siempre enriquece. ¡No me cierro a nada!

·En mi experiencia como escritor me he encontrado con dos maneras de trabajar en lo que respecta al autor del texto: el ilustrador que realiza el dibujo sin consultar con el escritor, aportando su propia visión (habitual en las grandes editoriales); y aquel que trabaja en contacto con el autor para adaptarse a su concepto como creador de la obra. ¿De cuál eres tú?
· Depende del momento. Por lo general prefiero trabajar mano a mano con el autor y conectar con él, pues al fin y al cabo es su historia y, aunque la haya plasmado en palabras, la ha visualizado previamente en su mente. Creo que se trabaja con mayor cariño y los resultados suelen ser mucho más agradecidos. Pero como con todo, existen excepciones. A veces hay autores que no aceptan consejos y se obcecan con una idea que puede no ser adecuada y por tanto no funcionar correctamente como portada. No debemos olvidar que un libro, a pesar de que hay mucha ilusión puesto en él, se trata de un producto que se va a vender, y su portada no cumple una función meramente decorativa, sino que debe llamar la atención del posible lector. En esos casos se agradece trabajar directamente con el director de arte o el editor.

alt="el guerrero a la sombra del cerezo, carolina bensler, javierpellicerescritor.com"

·El mundo de la autopublicación, especialmente en formato digital, ha abierto nuevas posibilidades y clientes para los portadistas. O al menos eso podría pensarse desde fuera. ¿Es así en realidad? ¿Hay negocio para los ilustradores en la autoedición?
· Hoy por hoy, la autoedición, y más concretamente el e-book, es lo que más trabajo me está dando aunque, por otra parte, las cifras también suelen ser más modestas ya que no es una editorial la que paga sino un particular. Al menos en España.
En el extranjero en cambio es distinto. Allí existe un negocio muy grande con el e-book, y existen infinidad de pequeñas editoriales que se dedican exclusivamente a ello y publican decenas de libros cada mes, por lo que suelen contar con una plantilla de varios ilustradores. Por regla general el pago es con royalties, pero hay que tener en cuenta que el volumen de ventas es realmente enormísimo, así que una cosa va por la otra. El e-book en España está todavía por explotar.

·Soy de la opinión de que, auspiciada por el éxito del maestro Luis Royo, en las últimas décadas la ilustración española está dando una excelente serie de portadistas. Me vienen a la mente Colucci, Calderón, A.J. Manzanedo, Daniel Expósito, Marta Nael, Corominas, Nekro… ¿Estás de acuerdo conmigo?
· Totalmente de acuerdo, y no solamente portadistas, si no ilustradores y dibujantes en general. Desafortunadamente todavía hay que trabajar mucho en algunas materias tales como las ayudas al freelance (autónomo para los amigos, la gran pesadilla) y la promoción del artista, como sí ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, dónde se organizan multitud de grandes y pequeños eventos (salones del cómic, de ilustración, de literatura, artists alleys’, etc) que ayudan a acercar a los artistas y su profesión al público. También habría que hacer especial hincapié en la mayoría de escuelas de arte públicas a la hora de hacer mejoras, ya que existen demasiadas carencias en su sistema de enseñanza. Pero a nivel de calidad profesional, sin duda alguna no tenemos nada que envidiar a los de otros países, y ojalá siga así por muchos años.

alt="the girl with the mechanical hand, carolina bensler, javierpellicerescritor.com"

·¿En qué andas trabajando actualmente? ¿Hay buenos proyectos en el horizonte?
· Pues estoy trabajando casi en exclusiva como portadista de libros. A finales de abril entré de forma fija en una editorial canadiense especializada en e-books, y cuyo ritmo es puro frenesí, y lo voy alternando con todo lo que vaya entrando, tanto de editoriales españolas como a nivel particular. Como colorista de cómics también voy haciendo cosas, aunque más en un segundo plano.
En cuanto a proyectos personales, llevo dándole vueltas a una historia ilustrada de corte oriental desde hace varios años, pero debido al gran volumen de trabajo ésta se encuentra parada. A ver si consigo retomarla y terminarla, desde luego me encantaría que llegara a ver la luz algún día. Desde hace unas semanas también asoman trazas de lo que podría ser una novela escrita, un reto bastante interesante que me apetece probar también.

Visita la web de Carolina Bensler

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Entrevistas, Mundo editorial, Mundo Literario

La carrera del escritor independiente es muy dura – Entrevista a Miguel Ángel Moreno.

Hay escritores que se dejan llevar por el destino y otros que lo buscan, que pavimentan su propio camino. Que prueban, experimentan y se arriesgan, pero con mente analítica. Entre estos últimos yo incluiría al entrevistado de hoy, Miguel Ángel Moreno. Tal vez en España su nombre no suene tanto, pero en Latinoamérica lo conocen por su saga de novelas de ciencia-ficción “Praemortis”, que tuvo una buena acogida al otro lado del charco. Y, a pesar de ello, este autor madrileño ha dado un giro de 180 grados lanzándose a la autopublicación en Amazon. De todo esto hablaremos con él.

alt="Miguel Ángel Moreno, javierpellicerescritor.com"·Tu situación como autor siempre me ha parecido muy particular, Miguel Ángel: publicaste tu primera novela, “La vidriera carmesí”, nada más y nada menos que con Grupo Nelson, la división hispana de la sexta editorial más poderosa de Estados Unidos, Thomas Nelson. Comenzar en un grupo editorial de semejante envergadura no es algo habitual.

·No es habitual, es cierto. Agradezco a Nelson que se fijara en mí. Lo cierto es que no esperaba que lo hicieran, ya que es una editorial que publica a autores que encabezan las listas del Times, y que distribuye por todo el continente americano. Pero no sólo me publicaron, sino que me trataron muy bien. Mis novelas han sido distribuidas por casi toda América Latina, y alcanzado a miles de lectores.

·Con Grupo Nelson publicaste las dos novelas por las que más se te conoce, “Praemortis. Dioses de carne” y “Praemortis. Descenso”. Ambas fueron un éxito en Latinoamérica y entre los lectores de habla hispana de EEUU, pero en España pasaron sin pena ni gloria. ¿Cómo se lleva lo de no ser profeta en tu tierra?

·Al principio mal, la verdad. Podía decirle a todo el mundo que era escritor y que vivía de ello, pero cuando me preguntaban dónde adquirir mis novelas me encogía de hombros. Praemortis llegó a España, pero en una tirada pequeña que sólo alcanzó las grandes superficies, y que se agotó enseguida. Mientras, en América se vendían miles de ejemplares y las buenas críticas iban llegando. Es raro, pero ya me he acostumbrado.

·Resulta sorprendente que después de cuatro novelas con la misma editorial, y cosechando un aceptable éxito de ventas, de pronto anuncies que das el salto a la autopublicación. ¿Cuáles fueron las razones de esta decisión tan drástica?

·Pues han sido varias. Por un lado, escribí una novela que no se ajustaba a la línea editorial de Nelson: La Costilla de Caín. Por otro, tenía ganas de que mis historias se leyeran en España. Escribí esta novela, como digo, y conseguí que una agencia me avalara, pero su trabajo no fue bueno, así que tras un año de inamovilidad decidí que no quería esperar más. Por aquel entonces me había estado informando de la autopublicación y conocía a algunos buenos escritores del ramo, así que me decidí a probar.

alt="La costilla de Caín, Miguel Ángel Moreno, javierpellicerescritor.com"·E inicias tu andadura en las tiendas Amazon con la tercera parte y conclusión de tu saga “Praemortis”, a la que siguió una nueva obra ya lejos de estos mundos futuros. “La costilla de Caín” transcurre en el Madrid de 1915. Háblanos un poco de esta historia.

·La costilla de Caín Es una novela de estilo gótico. En efecto, está ambientada en el Madrid de 1915. Narra las andanzas del profesor John M. Baldinger, un controvertido biólogo que hereda el carácter de personajes como Guillermo de Baskerville o Alan Quatermain. Baldinger, ayudado por el fracasado actor de teatro Raul Sibeud, tendrá que resolver el misterioso asesinato del diplomático francés Enric Mantey. Sin embargo, la novela va más allá de un mero relato detectivesco, y se adentra en una aventura en la línea de los mitos de Lovecraft. El lector va a encontrarse una historia llena de sorpresas, en una mezcla de mitología, leyenda y acción, encuadrada dentro del Madrid de época.

·Siempre he defendido la necesidad de un trabajo de edición, sin importar el formato de publicación de una obra. ¿Has realizado dicha tarea de edición en tus novelas autopublicadas? ¿En qué ha consistido?

·Así es. Deseaba que mis novelas, aunque autoeditadas, estuvieran disponibles en formato papel, así que me dispuse a aprender maquetación. He realizado un trabajo sencillo, sin florituras, pero el resultado es bueno. Además, conté con un profesional para el diseño de la portada (estoy aprendiendo a diseñar, pero admito que no tengo mucho gusto estético) y con varios correctores de estilo. He buscado en todo momento que la novela tenga un buen acabado, igual que si hubiera salido de una editorial.

·Se podría decir que tu camino en la autopublicación tiene otro objetivo paralelo, aparte de la faceta puramente comercial. A través de tu blog estás trasladando a tu público esta experiencia, paso a paso, mes a mes, a la vez que realizas una análisis objetivo de tu aventura en Amazon. ¿Por qué has decidido compartir esta información, sabiendo que son datos que habitualmente los autores se reservan?

·El mundo del artista tiene sus trucos: uno de ellos es mostrar los logros de lo que se va consiguiendo. Puede que se trate de logros pequeños, pero las redes sociales se encargan de amplificarlos. Quienes nos dedicamos a esto hemos visto la trampa, el truco. Sin embargo, con mi trayectoria como escritor autoeditado me he propuesto un experimento: cada primer jueves de mes publico en mi blog los avances reales de mi trayectoria como independiente; las ventas, los proyectos, las entrevistas, las estrategias… todo, con pelos y señales. Sin adornos ni efectismos.

·¿Has sacado alguna conclusión de este análisis?

·Que la carrera del escritor independiente es muy dura. Hay que promocionarse mucho y no hay una estrategia clara de éxito. Parece que, como en el mundo de la publicación tradicional, funciona tener más de una novela autoeditada y disponer de un buen portadista. Al final, lo que entra por los ojos es lo primero que se ve la portada, con independencia de lo que se halle en el interior. Pero aun con una buena portada, hay que enfrentarse a mucha competencia, y no toda es leal. El mundo de Amazon y el de la publicación tradicional tienen sus diferencias, sí, pero son cercanos en muchos puntos.

·Has saboreado ambos estilos de publicación: el tradicional con editorial y la autopublicación digital. A día de hoy, ¿con cuál te quedas? ¿Por qué?

·Me quedo con ambos. Querría seguir publicando novelas al modo tradicional, pero también continuar con la autopublicación. He sido muy bien recibido por los escritores independientes, y la autoedición ofrece ventajas que el mundo tradicional no tiene: publicar cuando uno lo desee, de forma rápida y sencilla, y poner el precio que se quiera a las novelas. Por otro lado, la publicación tradicional sigue envuelta en ese halo de calidad (falso en muchas ocasiones) que los escritores independientes, por desgracia, aún no tienen. Así pues, no deseo ser ni independiente ni tradicional, sino una especie de híbrido.

Visita el blog de Miguel Ángel Moreno en

http://palabrainventada.blogspot.com.es/

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Mónica Martín
Javier Arnau
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Entrevistas, Mundo editorial, Mundo Literario

Una charla con… Javier Arnau, editor de la revista Planetas Prohibidos

En torno a la literatura se mueve un mundo con multitud de actores que enriquecen (y en ocasiones empobrecen) el oficio de crear y leer libros. Uno de estos personajes son las revistas literarias, que en la era de Internet han migrado mayoritariamente hacia el formato digital. Dentro del género de la ciencia ficción y el fantástico existe un proyecto que se consolida número tras número. Se trata del magazine Planetas Prohibidos, del que me gustaría hablar con su editor Javier Arnau. Sigue leyendo

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Entrevistas, Mundo editorial, Mundo Literario

Una charla con… Ana Coto, editora

Cuando pensé en hacer una sección de entrevistas tuve muy claro desde el principio que el objetivo era dar voz a los personajes involucrados con los temas que trato en la web, esto es, el mundo literario y editorial. Resulta lógico pensar en primer lugar en los autores, pero esta cadena tiene más eslabones cuyos puntos de vista me interesan y, espero, también a los que seguís la página. Así que tras un par de escritores el siguiente paso lógico era charlar con un editor, editora en este caso: Ana Coto Fernández es uno de los cuatro nombres tras la joven editorial Palabras de Agua, y tiene mucho que decir. Sigue leyendo

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Entrevistas, Mundo Literario

Una charla con… José Luis Cantos

 

Es un tipo tranquilo, de carácter amable e ideas claras. Uno de esos escritores de “poco ruido y muchas nueces”, que se centra en sus textos y no tanto en el aspecto mediático que empeña esta vocación que algunos, tercos e ingenuos, pretendemos convertir en profesión. José Luis Cantos lleva años metido en esto, creando relatos desde su Murcia y participando en diversas antologías conjuntas (en muchas de las cuáles he tenido el placer de coincidir con él). Pero ahora vuela en solitario, y nos invita a acompañarlo durante un buen trecho. Sigue leyendo

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Entrevistas, Mundo Literario

Una charla con… Mónica Martín

Tengo que reconocer que, a pesar de que suelo seguir la actualidad del mundo literario, la protagonista con la que inicio esta nueva sección había pasado inadvertida para mí. Mónica Martín es diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad de Salamanca, pero ella se define a sí misma como “amante de la Palabra y el Arte”. Una amante exitosa, por cierto, gracias a su ópera prima “La hija bastarda de Dios” (Ediciones Dauro). Veamos qué tiene que contarnos. Sigue leyendo

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