Artículo de opinión, Consejos literarios, Escritura empieza con "E" de estilo

Escritura empieza con E de estilo – Las reglas están para romperlas

Y después de catorce entradas, llegamos al final de esta serie de artículos donde he tratado de condensar las bases del estilo literario que, académicamente, son las más aconsejables. Pero queda una última recomendación, la más importante de todas.

·Deja atrás los límites: Compañero autor, llevas años escribiendo. Te has preparado a conciencia aprendiendo los cimientos fundamentales que he listado durante los anteriores artículos. Has interiorizado estas nociones elementales mediante la práctica constante de la escritura y la experiencia lectora. Las dominas, controlas la narración y sabes aplicar los recursos literarios tal y como indican las recomendaciones académicas. Has soportado varios rechazos editoriales con paciencia, aprendido de ellos y mejorado tu uso de la escritura literaria estándar. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?

Sí, en efecto: sáltate las reglas. Porque escribir es inspiración y pasión, es experimentar. Llegará el día en que tendrás el criterio para discernir cuándo debes romper esa norma no escrita, en aras de potenciar tu texto. Comprenderás que la adecuada repetición de una palabra enfatiza la emoción que transmite una oración, o que la utilización de una frase en pasivo puede servir para dar más protagonismo a un elemento concreto. Y tus oraciones largas no se harán pesadas, porque sabrás cómo hacerlas apasionantes. Tu control del lenguaje te valdrá para crear construcciones que, sin llegar a lo ampuloso, sonarán épicas en la cabeza del lector, y estarán en consonancia con la ambientación de la historia que tratas de contar. Los sinónimos raros se entenderán por el contexto y enriquecerán la narración.

Alt="Homer, estilo literario, javierpellicerescritor.com"Una rebelión válida debe surgir del conocimiento profundo del oficio en que nos movemos. En literatura también tiene que ser así. Es necesario que sea así. La mejoría de un arte no nace de la ignorancia, sino de la intencionalidad: se nota cuando alguien transgrede una norma de modo consciente y cuándo lo hace por pura ignorancia. Si no dominamos nuestras herramientas, mejor no tratemos de inventar nuevos modos de utilizarlas. Y para aprender las prisas nunca son buenas.

Veamos unos ejemplos actuales de cómo hacer literatura de calidad rompiendo los esquemas que he establecido durante la serie de artículos:

Repetición, utilización de palabras poco habituales: “El tren traqueteaba por mi pecho con ritmo sincopado, acorde con el paisaje que íbamos dejando a nuestro paso. Vías, casas, prado, río, edificios, carretera. Repetimos. Vías, casas, prado, río, edificios, carretera. Reordénese al gusto”. (Lantana. Donde nace el instinto, de Darío Vilas)

Estilo arcaico y recargado, acorde con la ambientación: “Cuenta la noble dama que nacida y abandonada en un cesto durante una luna llena y anaranjada de julio, sobre el Gran Canal, en lo alto del Puente de Rialto, su nacimiento días antes fue señalado por tres estrellas, cuyos nombres no me reveló. Cada una de ellas la dotó de una cualidad: curiosidad, una terrible ansia por dar y recibir amor, y coraje. Mas la vida le impuso otras cualidades, entre ellas la sed de justicia y la prudencia”. (El libro de Angelina, de Fernando Figueroa Saavedra)

Repetición, oración larga: “A mi espalda, sumergido en la oscuridad del dormitorio, el minutero sigue lanzando estocadas al aire, me recuerda que la madrugada avanza hacia el alba, y que yo aún sigo despierto.
Aún sigo despierto”. (Relicario para insomnes, de José Luis Cantos)

La lengua no es algo inerte. Cambia, respira al son del autor y de la historia que quiere contar. De algún modo, es un ser vivo, y como estos en ocasiones necesita romper los límites para llegar más allá. Y los autores mencionados en los ejemplos lo saben, y conocen el modo de deformar cualquier recomendación a su antojo con resultados magistrales. Pero ojo, siempre debe existir un criterio literario para romper estas reglas. Y mesura.

Nunca olvides que los verdaderos enemigos son el abuso y el desconocimiento.

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Escribir empieza con “E” de estilo – Introducción

Escribir empieza con “E” de estilo – Sencillez y brevedad

Escribir empieza con “E” de estilo – Redundancias y narrador neutro

Escribir empieza con “E” de estilo – Repeticiones y sinónimos

Escribir empieza con “E” de estilo – Uso de palabras rebuscadas

Escribir empieza con “E” de estilo – Uso y abuso de los adjetivos

Escribir empieza con “E” de estilo – Uso y abuso de los adverbios

Escribir empieza con “E” de estilo – Los párrafos

Escritura empieza con “E” de estilo – Concordancia de los tiempos verbales

Escritura empieza con “E” de estilo – Oraciones activas y pasivas

Escritura empieza con “E” de estilo – Los incisos

Escritura empieza con “E” de estilo – Construcción de frases

Escritura empieza con “E” de estilo – El lector y el tono del texto

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