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Escritura empieza con E de estilo – Concordancia de los tiempos verbales

El verbo, junto con el sustantivo, es el elemento esencial de toda oración: es la acción, el movimiento de la escena, y condiciona como ningún otro el ritmo y la fuerza del mensaje a transmitir. Pero también es proclive a ciertos errores que debemos evitar a toda costa (o casi).

alt="tiempos verbales, el verbo, concordancia, javierpellicerescritor.com"·Concordancia de los tiempos verbales: Es uno de los fallos más comunes entre escritores noveles. Cuántas veces, en mis primeros textos, saltaba de un tiempo verbal a otro en el mismo texto, convirtiendo las frases en algo confuso y difícil de seguir para el lector.

Recordemos que una redacción debe ser una unidad armoniosa, sin fisuras, y además lógica con los elementos que forman el texto. Una vez elegido el tiempo y el punto de vista en el que queremos narrar la acción (pasado o presente, primera o tercera persona, es lo más habitual), debemos ser fieles a esta elección (salvo en casos concretos y especiales, más cercanos a la experimentación). Para una mayor comprensión, dividiré la concordancia verbal en relación a dos aspectos:

Concordancia temporal con respecto al texto: Dentro de una misma división del texto (bien sea un capítulo o una escena independiente del mismo), la conexión temporal y de número de la narración es indispensable. No podemos en ningún caso comenzar relatando en pasado y en tercera persona para acabar el párrafo en presente o primera persona. Como siempre, un ejemplo es lo más práctico para comprender esta cuestión:

“Me dispongo a cantar la saga de mis antepasados, como fuera hace eras. Abrí la boca, moví los labios, y de ellos surge de pronto la historia de los míos, que inunda los oídos de mis oyentes, que atrapó su atención al instante”.

Es fácil advertir las incorrecciones de este pequeño texto: el narrador inicia su plática en un tiempo presente, pero rápidamente salta al pasado, luego retorna al presente para acabar otra vez en un tiempo pretérito. Es preciso unificar todo este batiburrillo. La forma dependerá de la elegida para el texto en general:

“Me dispuse a cantar la saga de mis antepasados, tal y como fue hace eras. Abrí la boca, moví los labios, y de ellos surgió de pronto la historia de los míos, que inundó los oídos de mis oyentes, atrapando su atención al instante”.

Concordancia con respecto al resto de elementos de la oración: Es muy fácil incurrir en este error, hasta el punto de que incluso escritores veteranos lo cometen (aunque sea en deslices puntuales). Imaginemos la frase:

“La mayoría de los habitantes piensan que nuestro gobierno nos manipula, que esconden secretos”.

Existe una clara falta de concordancia en los verbos “piensan” y “esconden”. El primero ha sido relacionado erróneamente con “habitantes”, dándole de forma en plural. En realidad, el verbo se refiere a “la mayoría de los habitantes”, que es una forma en singular aunque no lo parezca a simple vista. Y el segundo verbo tanto puede ser un fallo por pensar en “gobierno” como una forma en plural, como por relacionar “esconden” con “secretos”. La frase, por tanto, debería ser así:

“La mayoría de los habitantes piensa que nuestro gobierno nos manipula, que esconde secretos”.

Si me dieran un euro por cada vez que he cometido este fallo… Para solventarlo es tan sencillo como volver a nuestros días en el colegio: preguntemos al verbo a quién se refiere. La palabra clave es “quién“: ¿Quién piensa que nuestro gobierno nos manipula? La mayoría de habitantes (y no solo “los habitantes”). ¿Quién esconde secretos? Nuestro gobierno. Y en base a ello, formar el verbo en el tiempo y número correcto.

¡Pero cuidado! Existen excepciones a estas normas básicas de concordancias. La silepsis es una figura literaria que representa ciertas anomalías de la concordancia entre género y número. La mayoría de las veces es una incorrección (como hemos visto en el anterior ejemplo), pero también puede ser utilizado conscientemente y de modo correcto:

“Le aconsejé que no comprara un gato, pues aunque parezcan agradables al nacer, todos son falsos y no tienen lealtad alguna”.

Vemos en este caso que aunque “gato” es singular, el resto de la frase aparece en plural, sencillamente porque no hacen referencia al animal, sino a toda su especie.

Como suele ocurrir, estamos ante un tema que requiere práctica en dos vertientes: la escritura y la lectura. Con el tiempo, si el autor atiende al modo de escribir de los buenos escritores, estos fallos se minimizarán hasta ser residuales, gazapos esporádicos fáciles de solventar.

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9 thoughts on “Escritura empieza con E de estilo – Concordancia de los tiempos verbales

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  6. Saludos Javier! Excelente artículo. Tengo una pregunta que agradecería de todo corazón respondieses. Si está en tu poder y conocimiento, claro está. He buscado por todas partes y no encuentro veredicto a ella. ¿Si decidimos narrar nuestra historia en un tiempo presente, es posible la utilización de otros tiempos como el pretérito pluscuamperfecto?

    Pondré mi ejemplo:

    “Emiliano deambula por el parque como cada noche en busca de calmar sus ansias. Escucha como el viento mueve los árboles y como solo sus pasos se hacen notar por encima de éste. Había recorrido un millón de noches aquellos senderos, pero hoy es diferente. Algo en la quietud inexorable de la noche se lo susurra sin disimilo. Alguien lo sigue”.

    Usé el pluscuamperfecto para indicar su hábito y separarlo de la acción actual, pero no sé si esto es correcto. ¿Habría sido mejor usar el pretérito perfecto con un “Ha recorrido un millón…”?

    Gracias de antemano

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