Artículo de opinión, Consejos literarios, Escritura empieza con "E" de estilo, Mundo Literario

Escribir empieza con E de estilo – Uso de palabras rebuscadas

En el anterior artículo comentábamos la necesidad como escritores de poseer un vocabulario amplio para poder evitar repeticiones mediante el uso de sinónimos. Pero, en ocasiones, el remedio es peor que la enfermedad. ¿Qué ocurre si nuestro vocabulario es mucho mayor que el del lector?

·Uso de palabras rebuscadas: Ya hemos dicho en otras ocasiones que el principal objetivo de un texto, ya sea literario o de otra índole, es la comunicación con el destinatario, la transmisión de una idea (o historia). Para ello el lector tiene que entender lo que pretendemos decirle. Ese es el motivo de que suela aconsejarse una redacción limpia, ordenada y sencilla (con las variantes que cada autor desee hacer en virtud de su propia creatividad). Por tanto, el uso de vocablos muy rebuscados, tecnicismos incomprensibles o palabras exóticas puede distanciarnos del lector.

alt="palabras rebuscadas, estilo literario, javierpellicerescritor.com"

No se trata de que le neguemos al lector la posibilidad de conocer nuevos vocablos, de que coartemos nuestro conocimiento lingüístico, sino de que en igualdad de condiciones mostremos preferencia por términos que estén al alcance de su conocimiento. No todo el mundo tiene por qué saber qué significa “jipiar” o “anacoreta”, de hecho es muy probable que pocos lo sepan. Y desde luego si utilizamos sus sinónimos más habituales, “gemir” y “asceta”, llegaremos hasta el lector con mayor facilidad. El uso esporádico de palabras de nivel más culto no es problema alguno en dosis equilibradas, donde el contexto deje claro el significado del término en cuestión, en especial si se hace por un motivo de peso. Pero si convertimos la redacción en una sucesión de términos mayoritariamente desconocidos para el lector medio, con toda probabilidad lo cansaremos. A nadie le gusta tener que pasarse todo el rato consultando el diccionario, deteniéndose a menudo y rompiendo así el ritmo de lectura. Veamos un ejemplo:

“Se sintió laso al volver a casa, así que tomó una manzana con la intención de devorarla. Pero al contemplarla, advirtió una maca sobre la piel roja. De pronto se quedó traspuesto, como si aquella señal en la fruta fuera algo trascendental. Una vez más, la otra presencia en su interior reapareció, aquel alma que había llegado hasta él a través de la metempsicosis. Y algo le decía que su estancia se prolongaría sine díe.”

Las palabras señaladas son de uso muy poco común. Utilizadas espontáneamente dan fe de un vocabulario variado por parte del autor, pero su uso (sobre todo con tanta generosidad) puede confundir a los lectores y sacarle de la lectura. Mejor valerse de otras opciones más sencillas y naturales:

“Se sintió fatigado al volver a casa, así que tomó una manzana con la intención de devorarla. Pero al contemplarla, advirtió el defecto sobre la piel roja. De pronto se quedó traspuesto, como si aquella señal en la fruta fuera algo trascendental. Una vez más, la otra presencia en su interior reapareció, ese alma que había llegado hasta él a través de la resurrección. Y algo le decía que su estancia se prolongaría indefinidamente.”

Podemos apreciar que las modificaciones no restan calidad literaria, que los nuevos términos utilizados son una mejor opción para la comprensión del lector sin demérito estilístico. Insisto: no pretendo aconsejar la limitación del vocabulario literario (sobre todo cuando en el anterior artículo he defendido justamente lo contrario), sino apelar a la mesura y a pensar en el receptor de nuestros textos: el lector.

SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, COMPÁRTELO

Escribir empieza con “E” de estilo – Introducción

Escribir empieza con “E” de estilo – Sencillez y brevedad

Escribir empieza con “E” de estilo – Redundancias y narrador neutro

Escribir empieza con “E” de estilo – Repeticiones y sinónimos

Anuncios
Estándar

17 thoughts on “Escribir empieza con E de estilo – Uso de palabras rebuscadas

  1. A veces se quiere hacer tan bien que se pierde el sentido práctico, al fin y al cabo lo que queremos es contar una historia. Por otra parte hay personas que son expertas en algún campo concreto del conocimiento y desean demostrarlo a sus posibles lectores. A no ser que se trate de una obra especializada suele ser una tortura para el que lo está leyendo. Y por último están los pedantes… :S

    Como bien has dicho no hay nada mejor que el término medio, que la mayor parte del vocabulario resulte conocido, pero que después de la lectura hayan aprendido al menos unas cuantas palabras nuevas : )

    • Al final todo es cuestión de equilibrio. Y es cierto que con la excusa de querer ser y parecer cultos, de hacer alta literatura, en ocasiones os olvidamos de que lo más importante de un texto (cualquier texto) es comunicar algo al lector. Si se pierde eso, el resto no sirve de nada.

      Abrazos!!

  2. Excelente artículo Javier realmente tienes razón cuando hablas de la sencillez de lenguaje. He dejado de leer libros que han ganado premios porque tienen un lenguaje rebuscado y con respeto del estilo de cada autor, creo que lo más importante es que nuestros lectores se interesen por nuestro trabajo y lo disfruten con creces. Ub abrazo desde México.

    • Como decía antes, es cuestión de equilibrio, cualidad muy difícil de conseguir (o todos seríamos escritores): buscar la conjunción entre la voz del autor y la comprensión del lector.

      Saludos desde Valencia!! 🙂

  3. A veces, no estaría de más añadir un glosario al final del libro explicando algunos términos, ya sean cultismos, extranjerismos, tecnicismos o incluso lenguaje de jerga (palabras excepcionales de las que, estoy de acuerdo, no conviene abusar).
    Claro que no siempre es fácil saber cuál será ese léxico. Pongo un ejemplo. A todos los que estamos familiarizados con las nuevas tecnologías nos resulta evidente el significado de: correo eletrónico, tuit o muro del Facebook, pero a mi madre esas palabritas le suenan marcianas…
    Creo que el lector capta cuando el escritor utiliza una palabra culta por impresionar y señalar, con desfachatez, su supuesta superioridad cultural. Si forma parte de su vocabulario, en seguida nos propone sinónimos para explicarnos sus palabrejas.
    Antes, era más común esa distancia entre escritores y lectores porque el nivel cultural era cuestión de estatus, de haber ido, o no, a la universidad, circunstancia relacionada con la procedencia social. Por suerte, esto está (más o menos) superado, y esperemos que no haya una regresión.
    Lo que resulta insoportable es la pedantería gratuita. Y lo que queda fatal, lo peor, es poner en boca de nuestros personajes un lenguaje que ellos nunca usarían. Sobre todo, en los diálogos.
    Como de costumbre, muy buenas aportaciones las tuyas, Javier. Gracias.

    • La utilización de palabras en principio poco conocidas por el lector medio se puede solventar si tenemos la precaución de construir la oración donde aparece de modo que por el contexto quede claro el significado de la palabra. Por ejemplo: “Recibió unos emolumentos por su trabajo de cien euros”. Se entiende que “emolumentos” significa “beneficios” o “remuneraciones”. Lo importante es siempre escribir de modo que facilitemos la comprensión al lector, bien mediante palabras sencillas o en su defecto a través de la construcción de la oración.

      Un abrazo!!

  4. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Uso y abuso de adjetivos | JAVIER PELLICER

  5. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo | JAVIER PELLICER

  6. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Uso y abuso de los adverbios | JAVIER PELLICER

  7. Pingback: Escritura empieza con E de estilo – Los párrafos | JAVIER PELLICER

  8. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Concordancia de los tiempos verbales | JAVIER PELLICER

  9. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Oraciones activas y pasivas | JAVIER PELLICER

  10. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Los incisos | JAVIER PELLICER

  11. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Construcción de frases | JAVIER PELLICER

  12. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – El lector y el tono del texto | JAVIER PELLICER

  13. Pingback: Escritura empieza con “E” de estilo – Las reglas están para romperlas | JAVIER PELLICER

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s