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La literatura nacional es una mierda (IV reflexiones)

Hemos estado viendo durante los últimos días un buen plantel de autores que conforman la esperanza de una gran generación literaria. Llega el momento de reflexionar sobre lo planteado, pero antes nombraré a los tres últimos escritores que según mi opinión aglutinan calidad y profesionalidad.

alt="Virginia Pérez de la Puente, javierpellicerescritor.com"·Virginia Pérez de la Puente: Otra creadora de mundos imaginarios, Virginia ha aportado al género el de Ridia, que inició su andadura con “La Elegida de la Muerte” y lo continuó con “El sueño de los muertos”. La narrativa de esta autora tiene algo especial: estilo, buen hacer, elegancia… Llamémoslo como queramos, incluso simplemente “magia”. Según ella misma asegura, es una escritora de brújula, esto es, que planea poco y se deja llevar por los impulsos. Tal vez sea eso lo que le da ese aire único.

alt="Javier Cosnava"·Javier Cosnava: Para mí este es uno de los mejores autores que jamás he leído. Pero, al mismo tiempo, se trata de un escritor tan atrevido en sus obras que es complicado que llegue al gran público (tal vez por eso está apostando por entrar en el mundillo de la autoedición). Cosnava no solo escribe bien (muy bien), si no que además crea historias que abofetean al lector. Polémico en sus planteamientos, busca el estómago del que sostiene el libro, remover conciencias y llevar a la reflexión. Ya lo hizo con su primera novela “De los demonios de la mente”, donde narraba la vida del padre de Adolf Hitler y la infancia del futuro dictador, o con “Diario de una adolescente del futuro” donde nos hacía viajar a un futuro distópico a través de los ojos de una muchacha cargada de traumas. Y volvió a hacerlo con “1936Z – La Guerra Civil Zombi” donde con el pretexto de los zombis sentaba una profunda alegoría sobre aquel conflicto. Detrás de sus obras, un claro mensaje: no hay buenos o malos, somos lo que el mundo y las circunstancias nos impulsan a ser.

alt="Ismael Martínez Biurrun"·Ismael Martínez Biurrún: Junto con Emilio Bueso y Jesús Cañadas, Ismael Martínez Biurrún es otro de los escritores actuales que se está llevando todos los elogios de la crítica especializada. Acumula en su haber un Premio Ignotus, un Nocte y dos Celsius, y se ha ganado su buena reputación a pulso gracias a una serie de obras de una calidad incontestable, especialmente tres de ellas: “Rojo alma, negro sombra”, “Mujer abrazada a un cuervo” (mi favorita) y “El escondite de Grisha”.

Podría seguir enumerando autores, pues hay otros muchos que desbordan calidad a raudales: Santiago Eximeno, Alfredo Alamo, Luisa Fernández, Alberto López Aroca, Elena Montagud, David Jasso, Marc R Soto, David Yagüe, Ivan Mourin, Marta Querol, Miguel Ángel Moreno, Ramón Muñoz, Pedro Santamaría, José Luis Cantos, Isabel Barceló, Ignacio Cid Hermoso, Daniel P. Espinosa, Arturo Gonzalo Aizpiri, Joe Alamo, Víctor Conde, Miguel Aguerralde, Juan de Dios Garduño, Olalla García, Gabriel Castelló, León Arsenal…

Reflexiones

Sin embargo, a pesar de esta apabullante avalancha de buenos escritores (por supuesto desde mi punto de vista, no olvidemos que esto es un artículo de opinión), mucha gente sigue haciendo gala de unos prejuicios alarmantes, que les hace asegurar que la literatura en español es inferior a la anglosajona. Los hay incluso que defienden que las obras escritas actualmente en castellano muestran una literatura decrépita, que la mayoría de lo que se escribe es, como reza el título de este artículo, una mierda. Insisto en que no pretendo desacreditar a los autores de otros países e idiomas (mi escritor preferido es británico, y se apellida Tolkien), solo igualar las condiciones y llevar al olvido la absurda frase “yo solo leo autores extranjeros”.

Personalmente esta reflexión me parece injusta e incorrecta, en primer lugar porque no se puede comparar la literatura nacional con la extranjera en igualdad de condiciones. A nuestro país solo llega un número limitado de obras foráneas, y todas ellas lo hacen amparadas por un éxito (de ventas) en sus países de origen que las hacen rentables como inversión para las editoriales españolas. ¿Cómo podemos juzgar por tanto toda la literatura extranjera, como conjunto, si solo conocemos lo poco que alcanza España? Está claro que dado el tamaño de producción editorial y literaria de Reino Unido y Estados Unidos (por poner dos ejemplos claros), las obras fallidas e infumables también deben existir por allí… solo que no nos llegan. Cree por tanto que todo lo de fuera es excelente.  Y dado que lo que más se publica en España es literatura nacional (el 78%), también es comprensible que conozcamos más libros de mala calidad de autores españoles que extranjeros. Cuestión de probabilidades y visibilidad.

Creo que este apedreamiento a la literatura nacional se debe más a una cuestión de prejuicios que deriva en un desprecio sistemático: lo que llega de fuera siempre nos parece mejor. Había un tiempo en que muchos autores, especialmente en el género fantástico, decidían publicar con un seudónimo anglosajón para eludir ese desprecio y aprovecharse del encumbramiento al extranjero. En todo caso, resulta cuanto menos curioso la actitud de algunos individuos, esos que aseveran que no leen autores españoles porque “son una mierda”. Digo yo, ¿si no los lees, si solo lees obras extranjeras (repito, las pocas que llegan a nuestro país), cómo sabes que las españolas son una mierda? ¿Cómo puedes opinar de los valores de algo que, como tú mismo aseguras, no conoces? Yo lo llamo “El Síndrome Alan Moore”.

alt="Literatura del mundo, javierpellicerescritor.com"Generalizar es un ejercicio contraproducente. Y hablar de verdades absolutas, todavía más. En mi opinión, la calidad literaria no se puede medir en base a nacionalidades, y las malas obras nacen tanto de los escritores en castellano como de aquellos que publican en otros idiomas. Es más, no creo que muchos lectores en este país puedan alardear de haber leído la cantidad suficiente de obras como para afirmar con criterio que la literatura de un país es mejor que la de otro. Tal vez, aquellos que señalan que abunda la escasa calidad en los libros nacionales deberían pensar que, si esa es su apreciación, es porque proporcionalmente leen mucho más producto español que extranjero (ya que es el que más abunda en nuestro mercado editorial). Si pudieran leer todo lo que se publica en otros países, estoy convencido de que también encontraría obras para olvidar, esas que nunca llegan a nuestro país. Porque ya sabéis lo que se dice: “tanto va el cántaro a la fuente…”

Como conclusión, creo que para mí nunca hay que dejarse llevar por los prejuicios y que juzgar la literatura por nacionalidades ni es justo ni fiel a la verdad. Olvidemos las banderas y simplemente disfrutemos de los libros, no importa de dónde vengan.

Fuentes:

http://www.factoriadeautores.com/autores-extranjeros/

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25 thoughts on “La literatura nacional es una mierda (IV reflexiones)

  1. Un_lector_más dice:

    Interesantes reflexiones.
    En mi caso, siempre he leído de todo. Tengo que reconocer que más autores extranjeros que nacionales, pero nunca he rechazado una recomendación por el simple hecho de que tenga “nombre” hispano.
    No me cabe la menor duda de que si se publica más, o se lee más autor extranjero, es por el simple hecho de que ya viene avalado por las ventas en su propio (u otros donde haya aparecido antes) país(es).
    Entre arriesgar (porque admitamos que pagar por un autor desconocido, es arriesgar) mi dinero por un autor respaldado por el público anglosajón o por el público nacional… la cosa la tengo clara. Pero no me importa destinar cierta parte de mi bolsillo a “probar” autores nacionales. Pero el tiempo y dinero son limitados, por tanto algo ha de tener prioridad.
    Cierto es que esos autores que triunfan o viene avalados por editores (sean pequeños o grandes) siempre tendrán prioridad. Por eso sigue siendo tan importante (desde mi punto de vista) ese pequeño filtro que es el editor. No siempre acertarán, pero las probabilidades de leer algo “decente” son mayores si vienen respaldados por un editor.
    Las cosas están cambiando, y en este país están apareciendo (o triunfando, sería lo correcto) autores que antes permanecerían en la sombra. Pero fíjate que eso mismo pasa con el cine. Antes casi nadie apostaba por un título nacional, ahora, aunque sigan siendo los menos, muchos de ellos arrasan en taquilla.
    Yo doy un consejo: no sigas solo aquello que publican las “grandes editoriales”, échale un vistazo a muchos de esos autores que son publicados por editoriales más “modestas” (en cuanto a tiradas, que no a calidad) y te llevarás una gran sorpresa. Así es como conocí la obra de Eximeno. Autor que, después de leer su «Condenados», me tiene persiguiendo cada una de sus publicaciones.
    Del mismo modo, tengo en mi «lista de pendientes» muchos de los autores que mencionas, pero falta tiempo para ahondar en todos. Por suerte, esos libros están en mi poder, porque con el panorama que tenemos es imposible mantener el ritmo de compra que antes tenía.
    La parte positiva: que tendré tiempo para ir eliminando títulos de esa lista de “pendientes”; la negativa: que tal y como “pinta” la situación veo difícil permitirme gastar tanto en este magnífico “vicio”. Lo que me pone en la tesitura de si apostar por algo “mínimamente seguro” (autores conocidos, ya sean nacionales o no), o dejarme “engatusar” por lo desconocido…
    Mmm… ya veremos.

    Saludos.

    • Tu actitud me parece muy coherente y además muy bien argumentada. No hay ningún problema en leer autores extranjeros, yo mismo lo hago. Simplemente se trata de no abanderar prejuicios que no tienen mucho sentido, vistos los autores que tenemos por aquí. Eximeno es uno de ellos, como menciono en el artículo.

      Un abrazo.

      • Un_lector_más dice:

        Mencioné concretamente a Eximeno porque casa mucho con el tipo de historias que suelo leer en inglés. Pero tengo en mi estantería a casi el 90% de los que mencionas en tus artículos. Y por descontado, tengo TODO de Somoza, que es una de mis “debilidades”.
        Hay muy buena literatura nacional, pero es fácil tirar hacia lo extranjero si viene avalado por el mercado internacional.
        Pero que quede claro que en este país hay mucho talento.

        Saludos.

      • Eximeno es como dices un claro ejemplo de la calidad de la literatura nacional. Es un gran autor que solo le falta el gran beneplácito del público.

        Saludos.

  2. Juan Nadie dice:

    Talmente de acuerdo. Algunos de los autores que mencionas los he leído, algunos de ellos magníficos. Los otros me los apunto a la lista.
    De nuevo, una buena e interesante serie de artículos.

  3. Quizás, da igual que sea extranjero o de nuestro país. Lo que importa es la calidad y si lo que llega es mejor que lo que sale de aquí…..Pues si tienes que elgiir te quedas con ello. Saludos

    • Efectivamente, da igual que sea extranjero o nacional. Ese es el mensaje primordial del artículo, no guiarse por las nacionalidades (aunque me temo que muchos verán una fanática defensa de la literatura nacional). Sin embargo, no estoy de acuerdo con que se diga que lo que llega es mejor que lo de aquí. Algunos son mejores, otros iguales, y otros incluso peores. Que nadie me diga que la autora de 50 Sombras de Grey es mejor que los autores que he mencionado en el artículo.

      Saludos y gracias por leer el artículo y comentarlo.

      • En absoluto son mejores por ser extranjeros. Pero, algo si es cierto, juegan con ventaja ya que lo que llega aquí, suele estar respaldado por grandes ventas o criticas.

        De ahí, que por lo general lo extranjero guste mas. Simplemente que lo que llega es escogido y no precisamente por criterios de calidad. Mas bien por ventas o prestigio.

      • En efecto, llevas razón. Normalmente las obras extranjeras que llegan aquí vienen avaladas, sobre todo, por las ventas en su país de origen. Lo cual, como también dices bien, no siempre es sinónimo de calidad.

      • Un_lector_más dice:

        Bueno… seamos un poco coherentes…
        Hay que diferenciar entre dos tipos de editores: los que buscan la “plata” y los que editan lo que a ellos les gusta. Los segundos son los que más respeto se merecen, pues, acierten o no (pues para gustos, colores), lo hacen confiando que haya quienes sepan ver la misma “riqueza” en esas historias.
        Lo que me hace pensar en una antología que ya lleva dos volúmenes y que en mi caso no entiendo qué aporta que haya una “gran editorial” detrás… “Terra Nova”.
        Y creo que los lectores más asiduos tienen claro que “Grey” o Dan Brown, etc no son precisamente obras editadas por que se crea en sus posibilidades. Más bien pienso que buscan lo primero que he listado: “la plata”.
        Cada uno es libre de leer lo que quiera, pero los lectores más ávidos estoy seguro que encontrarán poco interesantes ese tipo de historias.
        Es como en TV. Hay quien ve lo que le interesa, puntualmente. Y hay quien devora todo… incluidos ciertos programas que mi mente perversa pide noche y día para que dejen de emitirse.
        Es una pena que con la cantidad de géneros que podemos encontrar en la literatura, haya tan poca gente que se sienta atraída por los libros. ¡Es casi imposible que no haya algo que te pueda gustar!
        Pero claro… yo hablo desde el otro extremo… a mí me pasa lo contrario: me da una pereza inmensa encender la TV para buscar llenar mi tiempo. Demasiadas historias que leer, y demasiado poco tiempo para siquiera rozar una cantidad razonable de “obras leídas”…

  4. Mª Carmen dice:

    Con todos los respetos.
    He llegado aquí por un “retwett” de un amigo y entré por curiosidad. He de confesarle que no sabía de usted, ni de su trabajo y también que no soy muy proclive a poner comentarios de este tipo, pero es que me toca muy de cerca y quisiera opinar al respecto.
    Soy escritora amateur, no he publicado nada de manera profesional, pero llevo más de treinta años intentando aprender, tantos como tiene mi primer trabajo, que aún guardo en un “cajón”.
    Trabajo para la R.A.E. en documentación, y por mi actividad, habitualmente me relaciono con escritores (no sólo académicos o consagrados, sino de todo tipo), críticos literarios y otros profesionales afines a la lengua, y a la literatura.
    De todos los que usted nombra, en los cuatro artículos, sólo he leído a uno, a F.J.Palma, el cual me parece un escritor muy bueno en su género. De los demás, conozco de oídas quizá a tres o cuatro, pero no puedo opinar sobre sus obras, pues no tengo base ni criterio para hacerlo.
    Como usted bien dice éste es un artículo de opinión, es decir, en él ofrece su punto de vista sobre este tema. He estado leyendo algunos más… No voy a entrar en detalle sobre lo que pienso con respecto a la calidad de sus artículos de opinión, o de alguno de sus contenidos, pero me va a permitir que le de un consejo : pienso que cuando un escritor se profesionaliza, y se hace ESCRITOR, y quiere mostrar su punto de vista sobre algo, como un artículo de este tipo, y sobre estos contenidos,debe hacerlo pensando más en las personas que posiblemente no le leerían que en aquellas que tiene seguro le van a leer. El gran escritor y poeta Antonio Ferres decía que no hay tumba más anquilosada que aquella que se procura quien se cree con el derecho de hacer la tumba, pero no de estar en ella. En este artículo, por ejemplo, da la impresión que el ochenta y cinco por ciento de los escritores que nombra son amigos suyos, “coleguitas” en el argot de mis hijos, y le está haciendo publicidad (cosa que no veo mal por cierto), pero que en realidad, y créame, poco favor les otorga (tampoco le está haciendo mal, desde luego que no). Al menos esa impresión es la que a mí me da.
    Al principio le decía que me tocaba muy de cerca lo que usted había escrito, y le voy a decir por qué. Soy, desde hace más de 25 años correctora profesional para Random House y antes también para Anagrama, y le puedo asegurar que, con respecto a la literatura en español (no sólo española), la calidad de los trabajos que estoy leyendo desde hace pocos años, aproximadamente desde 2005, no sólo es de muchísimo menos calidad con respecto a la que antes me llegaba, sino que es, por regla general, bastante inferior con la que usted la compara, la anglosajona. No es una cuestión de cantidad, créame, es una cuestión de calidad, literalmente. No con esto quiero decir que no hayan autores nacionales de calidad, los hay, y muchos por cierto.
    No quisiera que estas palabras se las tomara a mal. Es la humilde opinión de una mera lectora…
    Gracias.

    • Estimada Mª Carmen:

      Agradezco mucho sus consejos y el simple hecho de tomarse la molestia de escribir un comentario tan extenso e interesante. Paso a discutir algunos puntos que menciona:

      -Si usted tiene la impresión de que la mayoría de escritores nombrados son amigos míos, entonces es una impresión equivocada. De los 18 autores mencionados, solo a cinco de ellos los considero amigos míos, lo cuál no creo que me incapacite para opinar sobre sus obras (soy sincero en mis valoraciones, aunque haya quien no lo crea). A otros tantos los conozco solo a través de las redes sociales, de pasada, o por haber coincidido en algún acto literario, pero desde luego no me une amistad alguna con ellos (salvo el respeto hacia su obra) y por supuesto no siento obligación alguna de hacerles publicidad. Al resto, unos siete, nunca he establecido ningún tipo de contacto con ellos, e incluso hay alguno que no me cae especialmente bien (aunque crea que como autor es un genio). Así que puede hacerse una idea de hasta qué punto mi visión está sesgada por el amiguismo. Obviamente, usted puede creerme o no, es libre de hacerlo.

      -En cuanto a lo que asegura sobre la literatura nacional que le llega en estos días, supongo que es cuestión de gustos. Yo llevo ese mismo tiempo leyendo (de todo, nacional y extranjero) y pienso todo lo contrario. Desde hace unos diez años veo que se están publicando libros magníficos, y un estallido de autores asombrosos con una nueva visión literaria. Egoístamente eso debería molestarme, ya que complica mi carrera como escritor al tener enfrente mejores “rivales”. Más allá de mi opinión personal, con motivo de este artículo me han llegado infinidad de mensajes de lectores que empiezan a darse cuenta de que, efectivamente, la literatura nacional actual tiene buenos mimbres.

      Sea como sea, en ningún caso me molesta su opinión, faltaría más. La valoro tanto como una alabanza, y por supuesto la respeto enormemente.

      Un fuerte abrazo y muchas gracias por opinar.

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  8. Alex dice:

    Muy buen artículo..
    mi autor favorito es nacional -Bolivia- y creo que los que opinan mal de lo nuestro es porque realmente no los conocen, demosle la importancia y la oportunidad a todos los autores que seguro al final nos sorprendemos..
    saludos..

  9. Creo que has abordado uno de los dos grandes factores que tanto en el cine como en la literatura pueden influir en que la gente, al menos alguna gente, no quiera literatura española pero no el otro. Es cierto que se publica mucho en español, de editoriales grandes y pequeñas, incluso de autoedición, con riesgo de un nivel de ventas desconocido en la mayoría de casos, y frente a eso la mayoría de lo que se publica de idiomas extranjeros viene avalado por el éxito comercial (que no necesariamente literario) lo que, a su vez, provoca que las editoriales pongan en estas el peso del presupuesto de márquetin, lo que a su vez se traduce en ventas.
    Pero hay otro factor, un factor que divide a la población en dos furibundos grupos (quizás en tres si contamos con un pequeño grupo al que no le importa) aunque la mayoría lo niega que es la elección política: sí, seamos sinceros, para la mayoría la literatura (y el cine) de la generación actual, o incluso de las dos últimas según como contemos, es rechazada por ser de distinto signo político al suyo, lo mismo que la generación anterior (o las dos precedentes, las que abarcarían de la postguerra a los años setenta sin ser de la oposición política) es rechazada por aquellos que no asumen que el dictador murió en la cama, de viejo y sin que lo pudieran desalojar del poder.
    Aunque si preguntas directamente a la mayoría de la gente por ello lo negará, pero no deja de ser una situación a considerar: el ochenta por cien de los habitantes de esta país está radicalizado políticamente en dos grandes, y otra más pequeña, facción: derecha, izquierda y separatista. Para ellos todo lo que no sea de su facción es rechazable, mientras que lo que viene del extranjero no está “contaminado” por su discrepancia. Lo mismo que si preguntas a nadie le gusta la trilogía de 50, pero ahí está de superventas.
    No quiero dar la idea de que la mayoría de los escritores sean de izquierdas, aunque esa es la fama que tienen en algunos sectores, al igual que los cineastas, cuando he hablado de generaciones sino que constato una opinión de gente a la que conozco por trabajo o vecindario. Y lo mismo puedo decir del otro sector, el progresista o el separatista, de los que también conozco y si bien hasta ahora solo rechazaban a algunas editoriales minoritarias (La Esfera de los libros, Libroslibres, …) pero desde las declaraciones de Lara han incluido a las del grupo Planeta y sus autores en el grupo de 2autores fachas a los que no leer”. Y sinceramente cuando uno, por significarse en un sector o en otro, pierde el cuarenta por cien de su potencial mercado es difícil que pueda salir adelante, pero como dijo alguien «España es un país cainita».
    Por lo demás comentarte que yo no habría elegido los mismos autores que tú, aunque en algunos (más de la mitad de hecho) sí coincidimos y es cierto que hay muchos libros de autores españoles que son mejores que muchos de los superventas extranjeros actuales.
    PD: Es posible que parte del comentario esté duplicado, si es así puedes borrar el incompleto y si son iguales puedes borrar este (por el comentario más que nada), pero se me ha ido la corriente a mitad enviar no veo el primero, por eso lo reenvío.

    • Genial intervención la tuya, Lustorgan. Un planteamiento original lo del tema político, aunque no creo que tenga mucho que ver con ideologías políticas. Más bien creo que se trata de un prejuicio nacido de ese victimismo tan característico de nuestra sociedad.

      • No sé si exactamente victimismo es la definición más adecuada, en todo caso hablaríamos de que gran parte de la población se considera victima. En general no es más que una visión (quizás más sociológica que política, si eso es cierto) de lo que algún gran escritor llamó a mediados del XX: “las dos Españas”, que hoy día podíamos extender a tres incluyendo a los separatistas que no quieren serlo.
        Y lo malo es que se puede ver el problema,pero no la solución, o al menos yo no la veo. Y como comentaba afecta a todo el ámbito cultural y educativo: unos rechazan el cine porque consideran que los cineastas no son de los suyos y los otros meten en el mismo saco a todos los colegios privados, sea quien sea el que esté detrás de cada uno de ellos, pero en el fondo es la misma visión parcial.

  10. El radicalismo cultural, en especial el de mi generación. Ha hecho infinito daño tanto al cine como a la literatura. Aquí, nunca se siguieron patrones de calidad,, mas bien de signo político e ideas. De ahí el divorcio en especial con el cine nacional, de gran parte del publico. Irrecuperable diría yo

    Que las cosas están cambiando, pues si. Ahora se hacen otras cosas, pero durante mucho tiempo la afinidad a ideas de izquierdas o antifranquistas, fueron las que dictaban sentencia. Y eso, es un lastre muy gordo que tardara en ser cambiado.

    Quizás tu al ser mas joven lo veas de otra manera. Pero para los que rondamos los 40 años o incluso mas. Nombras el cine español o la literatura y salimos comiendo en su mayoría. Y no te engañes,, somos los que compramos libros Ya que los mas jóvenes, suelen utilizar otros cauces digamos que mas modernos…….

  11. Hola, Javier.

    He leído varias entradas de tu blog; me parecen muy contundentes dentro de su brevedad.

    Quisiera compartir mi experiencia y postura personal respecto al tema que en esta serie de entradas has desarrollado: la visión hacia la literatura, sobre todo de género (sic), en un país determinado.

    Estuve cerca de tres años haciendo crítica literaria de obras, principalmente de mi país, en un una web especializada entonces en Fantasía. La calidad de ellas, en general, era espantosa. La mayoría eran novelas autopublicadas por esas típicas seudo editoriales que cobran por publicación, y que carecían del todo de procesos de edición o aun de corrección de estilo mínima. Las obras de las transnacionales, aunque levemente mejores, tampoco eran la gran cosa.

    Esta experiencia resultó ser bastante desagradable para mí como crítica y lectora, pues no sólo perdía el tiempo leyendo novelas infumables y mal escritas, sino que también, en parte por ser mujer, me significó ser ofendida duramente por internet más de una vez por atreverme a hacer “crítica negativa” a novelas escritas por hombres (nunca tuve conflictos criticando a autoras). Nunca he creído que a una obra deba valorársela sólo por ser escrita por un autor del propio país, sino según su calidad estética, su estilo, su propuesta de mundo, la solidez de su imaginario, etc. Que esos autores fueran compatriotas no me importaba; no es ese un factor estético. No iba a hablar bondades narrativas de obras que no las exhibían, al menos desde una subjetividad que buscaba estar bien argumentada.

    De modo que, en ocasiones, sí es posible que la literatura de género nacional sea mediocre, encontrándose su causa en muchos factores. Cuando hablamos de Fantasía, la estética en que me especializo, tenemos forzosamente que irnos a otras naciones. Hispanoamérica no tiene tradición literaria de Fantasía; Latinoamérica en especial perdió mucho de su imaginario mítico precolombino. Esto no significa que la Fantasía “sea” europea o anglosajona, sino que como estética literaria se potenció más en esa zona. Pero este vacío se nota mucho en el imaginario de los autores hispanoparlantes. Conozco muy poco de la obra de España, pero tengo la sensación de que allí es mucho más fuerte la ciencia ficción y que la Fantasía se entiende principalmente a partir de la épica. Faltan muchas lecturas, en la Península y de este lado del charco, por lo que he visto. Y esas lecturas provienen en buena parte de la Europa anglosajona o de otras naciones que no hablan español. Yo me cansé de esperar que a mi país lleguen traducciones de grandes obras de Fantasía moderna, o aun de literatura contemporánea que no sea Martin o Gaiman, que no me interesan. Ahora estoy leyendo derechamente en inglés, y lamento que no todos puedan hacerlo. Hay muchas historias maravillosas que se han perdido por la barrera del idioma y que no tienen nada que ver con los movimientos publicitarios de las grandes transnsacionales ni con autores de moda.

    Estoy al tanto también que existe una tasa de publicación espantosa en otros países y que mucho de eso, sobre todo lo autopublicado, es de un nivel muy cuestionable, como he comprobado intentando leer un poco de determinados trabajos. Pero a mí no me interesa leer esas obras, sino los referentes que (me) importan a partir de ensayos, críticas, estudios o sinopsis que he encontrado de ellos.

    Así que en mi caso no creo que sea prejuicio, sino una experiencia concreta desde mi realidad. Según lo que he leído en mi país, sí puedo decir que determinados trabajos extranjeros, sobre todo los clásicos, son muy superiores. Lo que no impide, obviamente, que esté ansiosa por leer una obra de mi país que verdaderamente cambie mi vida.

    Saludos, y gracias por comentar este tipo de cosas. Me ayuda a entender más del panorama narrativo de España, que siempre me ha parecido muy lejano.

    • Francamente, Paula, tu comentario es magnífico y tremendamente útil, en especial porque planteas un punto de vista centrado en un mercado (el latinoamericano) que desconozco bastante. Estoy muy de acuerdo con muchos de tus planteamientos, sobre todo cuando dices que a una obra debe valorársela “según su calidad estética, su estilo, su propuesta de mundo, la solidez de su imaginario, etc”. Si sigues los artículos de mi web advertirás que esa es la base que más defiendo.
      De todos modos, la intención de este artículo sobre si la literatura nacional (en este caso, española) tiene calidad o no es lanzar un mensaje en contra de los radicalismos y las posturas extremas. Estoy convencido de que no hay crítico en este país que pueda leer todas las novedades literarias (de cualquier género, de todos ellos en realidad) como para tener la potestad de decir que la literatura que se hace actualmente en España es, como dice el artículo, una mierda. Y a lo largo del artículo he dado unos cuantos ejemplos que afianzan mi opinión (solo unos pocos, hay muchos más).
      Resulta obvio que la literatura anglosajona tiene una tradición más consolidada en cuanto a literatura de género, es innegable. Y por tanto no cabe dudar de que sus autores tienen una base más sólida sobre la que moverse. Pero hoy en día, con la globalización y la conexión mundial mediante a Internet, las barreras se diluyen y las obras extranjeras llegan con más facilidad a los distintos mercados (aunque soy consciente de que en Latinoamérica todavía cuesta mucho encontrar obras de género), con lo que esa base cada vez es más accesible a todos los lectores y autores. Combinado todo esto con las riquezas de nuestro apreciado castellano, resulta que por primera vez nos encontramos en ventaja con los autores anglosajones, o al menos en igualdad de condiciones.

      Muchísimas gracias por tu comentario, que insisto en que aporta mucho y bueno. Un fuerte abrazo y espero seguir leyéndote por esta web.

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