Artículo de opinión, Mundo Cómic

10 cómics de superhéroes para callarle la boca a Alan Moore (III)

Hemos estado viendo los cómics de superhéroes que destrozan por completo el ataque que el guionista Alan Moore hizo al género. Pero faltaba uno por mencionar (en realidad, hay muchos más ejemplos). Lo verdaderamente curioso es que el creador de esta gran obra de superhéroes posterior a Watchmen es… el propio Alan Moore.

alt="Supreme, Alan Moore, javierpellicerescritor.com"·Supreme (Alan Moore y varios artistas), 1996. Resulta ser la más triste de las ironías que sea el propio Alan Moore quien demuestre el tamaño de su hipocresía. Porque sí, el hombre que asegura que odia a los superhéroes trabajó con ellos en más de una ocasión tras su merecidamente glorificada Watchmen. No he querido tomar sus dos obras superheroicas más características, la revisión de Superman en ¿Qué ocurrió con el Hombre del Mañana? y Batman: La broma asesina, sino que he preferido centrarme en otra muy posterior, para demostrar que no debía de estar muy cansado de los superhéroes, pues aceptó proyectos mucho tiempo después de su obra culmen. Me refiero a Supreme, que para más colmo bebe de las fuentes más clásicas de la figura superheroica, en tanto en cuanto estamos ante una versión Moore de Superman: el mismo arquetipo, con orígenes calcados e incluso personajes secundarios como un super perro, una versión femenina o un villano al estilo Lex Luthor. La originalidad nacida de lo clásico. En mi opinión Moore es un bocazas, pero como guionista es un genio indiscutible. En Supreme lo demuestra reescribiendo magistralmente las ideas de la edad de oro y plata de los cómics de superhéroes y de la misma actualidad (los años 90), mezclando el pasado y el presente del personaje (lo que se intensifica con ilustraciones diferenciadas para cada época). Una obra redonda y soberbia.

Y aquí es cuando surge la pregunta: ¿Cómo puede alguien que dice odiar a los superhéroes, crear una obra tan clásica y a la vez actual, tan inundada por el aroma superheroico? Moore dice que es un apasionado de los cómics que leía de joven, y Supreme lo demuestra. Pero no estamos en los 60. Ya no se pueden hacer cómics como aquellos, salvo para realizar homenajes como este. Sin embargo, para Moore parece que los cómics de superhéroes no tienen derecho a evolucionar:

«Originalmente estaban en manos de autores que expandirían activamente la imaginación de su público de entre nueve a 13 años. Esto y nada más que esto es para lo que fueron creados y lo hacían de manera excelente. Hoy en día, los cómics de superhéroes ya no están hechos para gente de 9 a 13 años. No tienen nada que ver con ellos. Es un público de 30, 40, 50 o 60, generalmente hombres. Alguien vino en un momento dado con el término “novela gráfica”. Estos lectores se aferraron a él: simplemente estaban interesados en un modo de justificar su amor continuado por Green Lantern o Spiderman sin parecer de algún modo emocionalmente subnormales. […] No creo que los superhéroes representen nada bueno. Creo que es más bien alarmante que tengamos un público adulto que va a ver Los Vengadores y se deleita con personajes y conceptos hechos para entretener a los niños de 12 años de los años 50.»

No contento con insultar a todos los aficionados del cómic (que le han dado de comer durante muchos años, y lo han encumbrado a lo que hoy es), Moore da la sensación de que no está a favor de la evolución de los cómics de superhéroes, y de que estos hayan encontrado un público distinto al original para el que fueron creados. Se desprende de sus declaraciones que, si por él fuera, los cómics de superhéroes seguirían siendo coto exclusivo de lectores infantiles. Resulta curioso, cuando si por algo se caracterizan sus obras en el género es por abordar temáticas más adultas y complejas. Pero la realidad es la que es, le pese a quien le pese: las series superheroicas tienen tramas más elaboradas que nunca (aunque no siempre mejores, es cierto). Algunas se han convertido en proyectos a largo plazo (como demuestran los dos títulos cabecera de Los Vengadores en la actualidad, guionizados por Hickman) con objetivos ambiciosos poco vistos antes. Muchas de ellas están más cercanas a la literatura de ciencia ficción o el thriller. ¿Por qué demonios no debería ser así? ¿Por qué la figura del superhéroe no puede ser apta para disfrute de un adulto, una vez convenientemente adaptada?
Pero no solo se burla de los lectores, sino que también ataca a las varias generaciones de compañeros que desde que se publicó Watchmen se han dedicado a escribir historias superheroicas. Los desprecia, insinúa que sus obras están hechas para lectores «emocionalmente subnormales». Algunos que comulgan con las tesis de Moore dirán que lo que el guionista pretende es reclamar unos nuevos referentes narrativos que se alejen de los típicos conceptos del bien contra el mal, el héroe abnegado y el villano malvado, o el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo tan de moda en el siglo XX. A esos les digo yo que no deben haberse leído muchos cómics actuales, porque las cosas hace tiempo que ya no son así, que hay una variedad que ya la hubieran querido en otros tiempos. Las pruebas han sido mostradas en este artículo.
Afortunadamente, guionistas como Morrison, Bendis, Millar, Gaiman, Byrne, Ellis o Fraction se encargan de demostrar que, con sus lógicos altibajos y el fervor por las ventas de las grandes compañías, el panoram del género superheroico de los últimos años goza de buena salud artística. Los trabajos señalados en este artículo, y muchos otros no mencionados pero que podrían estarlo (como los Batman de Frank Miller o “Superman: Identidad Secreta”), ponen en su sitio a esos gurús gafapastas y rancios que, desde su trono, se dedican a juzgar sin conocimiento de causa (según sus propias afirmaciones), borrachos de soberbia.

Otros títulos superheróicos posteriores a Watchmen magistrales:

·La última cacería de Kraven: Un retrato psicológico de uno de los villanos más característicos, y menos valorado, de Spider-man, que lo puso en el lugar que realmente se merecía. Una historia que se aleja del tono distendido habitual de las colecciones del trepamuros, y que lo introduce en sombras más características de personajes como Daredevil. Probablemente, y con permiso de La muerte de Gwen Stacy, su mejor historia.

·Batman, el largo Halloween: Intrigante, siniestro, y con una trama muy compleja. Un desafío para las dotes detectivescas de Batman, y donde se luce como investigador.

·All Star Superman: Una maravilla donde Morrison recrea posiblemente al mejor Superman de todos los tiempos, y nos ofrece su punto de vista, sus sentimientos, y todo cuanto le hace ser como es: un faro de esperanza para el mundo.

·Kingdom Come: El mejor futuro alternativo que se ha creado sobre el universo DC. ¿Qué pasaría si, de pronto, todos los seres humanos del planeta tuvieran superpoderes? ¿Qué significaría eso para los superhéroes clásicos? Una premisa tan magnífica como su desarrollo.

·Astro City: Porque hay vida más allá de Marvel y DC. Y es una vida grandiosa. Los superhéroes vistos por ellos mismos y por la gente común. Fabuloso.

Y mucho más:

·Batman Año Uno

·Planetary

·Superman Hijo Rojo

·El Viejo Logan

·Superior

Fuentes:

http://www.theguardian.com/books/2013/nov/22/alan-moore-comic-books-interview
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/22/actualidad/1390412516_018602.html

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4 thoughts on “10 cómics de superhéroes para callarle la boca a Alan Moore (III)

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  3. Esther Toledo dice:

    Hola
    Tu artículo solo deja muy claro que no has entendido lo que Moore dice. Has puesto como ejemplo algunos trabajos que, para su punto de vista, son el problema: cómics de superhéroes para adultos, cuando los superhéroes se crearon para niños. Su Supreme tiene lo que él opina que le falta ahora mismo al género.
    De cualquier forma, la suya solo es una opinión y no entiendo que genere este tipo de reacciones.
    Gracias por dejarme comentar.

    • En primer lugar partes de una premisa simplista a más no poder. Decir que los superhéroes nacieron para disfrute de los niños es, como digo, una explicación simplista. Los superhéroes nacieron de la ciencia ficción y el pulp, teniendo como preámbulo personajes como The Phantom, cuyo estilo era de todo menos infantil. Evidentemente, luego vino Superman, considerado el primer superhéroe oficial, pero con el estallido de la Segunda Guerra Mundial poco tiempo después esos superhéroes pasaron a estar influenciados por el militarismo, y fueron utilizados como propaganda. Luego, con la victoria aliada y la instauración de la Guerra Fría, aprovechando el segundo gran boom superheróico que se abrió con el nacimiento oficial de Marvel, esas historietas tan aparentemente infantiles se tiñeron sutilmente con mensajes en contra de los comunistas.
      Resulta absurdo, sencillo y por supuesto inexacto decir que los superhéroes se hacían para niños. Sobre todo cuando, especialmente por parte de Marvel, los cómics de superhéroes siempre fueron un reflejo (y en no pocas ocasiones una crítica) de la sociedad. ¿O es que un superhéroe adolescente que en su primera aparición pierde a su figura paterna es una historia para niños? Y qué decir del trasfondo tras el personaje de “The Thing”, un hombre atrapado tras el aspecto de un monstruo mientras sus compañeros tienen poderes maravillosos. ¿Hablamos del tratamiento del mundo de las drogas en cómics como los de Spiderman o Green Arrow? Porque todo eso no es de ahora, se vio en los 60 y los 70, en los inicios del género, mucho antes de que Moore escribiera sobre tipos con superpoderes. O de la redención de criminales convertidos en héroes. O del mensaje instaurado en La Patrulla X, odiados y temidos por aquellos por los que luchaban. ¿Y esos números de Los Vengadores donde se criticaba el racismo hacia las personas de raza negra? ¿Y el feminismo como motor de muchas historias, gracias a personajes como Valkiria, Hulka o Viuda Negra?
      Insisto, me parece simplista e incorrecto decir que los cómics de superhéroes son para niños. Pero es que incluso en el caso de que así fuera, en el caso de que los superhéroes fueran creados para divertir a los niños, ¿acaso deberían quedarse inmutables? ¿Es que el cine, la literatura e incluso la música no ha evolucionado, extendiéndose a todo tipo de registros y públicos? ¿Por qué una expresión artística como el cómic no puede desarrollarse hacia múltiples caminos?
      Moore es un genio como guionista, y yo respetaría su opinión al cien por cien si sus formas fueran otras. Si no insultara a millones de aficionados despreciándolos e insultándolos con calificativos como “subnormales”, o a sus propios compañeros de profesión. Pero es que además de sus formas, creo sinceramente que se equivoca. El mundo del cómic, al igual que el del libro o el cine, nació de una semilla, pero hoy es una enorme selva donde caben todo tipo de historias, géneros, estilos y, sí, lectores. Quien no entiende eso es porque está aferrado al pasado y no es capaz de ver hacia el futuro.

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