Artículo de opinión, Mundo editorial

¿Por qué las editoriales rechazan nuestras novelas? Causas y soluciones (III)

En la anterior entrada empezamos a hablar sobre las causas del rechazo editorial, y a sugerir posibles soluciones que, al menos, redujeran las posibilidades de recibir un «no» por parte de las editoriales. Pero existen muchos otros motivos, lo que muestra la verdaderamente complicado que es acceder al mundo literario y editorial profesional. Es una especie de selección del más preparado, por otra parte muy común en cualquier oficio. Veamos pues otros puntos que pueden ser tenidos en cuenta por una editorial a la  hora de rechazar nuestro manuscrito.

Obra alejada de lo convencional

alt="escritor oveja negra, javierpellicerescritor.com"Dejemos la ingenuidad y la visión romántica de la literatura a un lado. Las editoriales son empresas privadas, y como resulta comprensible buscan beneficios económicos. Ya hemos visto en anteriores artículos (¿Son caros los libros?) lo que cuesta producir un libro, las cifras que un editor debe poner sobre la mesa (y la mayoría no nadan en la abundancia, como Planeta o Random  House). Es lógico que intenten minimizar riesgos y apostar sobre seguro. Su premisa es vender, y para ello las editoriales más potentes realizan estudios de mercado en busca de lo comercial, a poder ser aunado con la calidad (aunque como todos sabemos no siempre es así). Por tanto, no pueden permitirse según qué experimentos. El autor que busca salida para una obra transgresora, minimalista o apartada del circuito tradicional imperante, lo tiene mucho más complicado para ser publicado. Es triste, porque no deja de ser una barrera para la renovación de la literatura, pero es la realidad que tenemos.

Obviamente, mi consejo no pasa por incitar al autor a que cambie su modo de escribir. Ante todo, el escritor tiene que ser fiel a sí mismo, o corre el riesgo de no sentirse cómodo realizando su tarea creativa, primer paso para el hartazgo. Si su estilo no casa con lo comercial, la solución pasará por buscar una editorial independiente donde su obra tenga cabida. Existen multitud de ellas, editores que apuestan por obras que se diferencian de lo habitual, aunque sea a costa de que el autor renuncie a grandes tiradas y a una buena distribución. Incluso hay algunos sellos de gran solera que se caracterizan por dirigir sus catálogos hacia la originalidad (como podría ser el caso de Suma de Letras). En cualquier caso, y esto es una opinión puramente personal, nunca está de más que el escritor busque un punto intermedio entre lo totalmente transgresor y lo tradicionalmente aceptado. Soy un firme defensor de conseguir un equilibrio donde el escritor pueda desarrollar su creatividad sin renunciar a llegar al lector mayoritario.

La subjetividad del editor vs el ego del escritor

alt="ego del escritor, javierpellicerescritor.com"En ocasiones, una obra pasa por todos los filtros mencionados anteriormente, llega al editor y capta su atención. Sin embargo, la historia no acaba de convencerle. Falta algo. Tal vez se trata de una trama que el editor cree que tiene lagunas, o un enfoque equivocado del argumento. Quizás algún personaje no está bien retratado, es insulso y no aporta nada, o es un cliché de manual. O puede ser que el ritmo narrativo no sea el adecuado y no aproveche lo que la historia promete, en opinión del implacable juez. Este se ve dividido: la obra tiene mucho potencial, lo percibe, pero falla en algunos aspectos puntuales que le hacen dudar. El editor se dirá: “Qué lástima, solo con que cambiara esto y esto…” En ese caso, puede optar por ponerse en contacto con el autor para sugerirle cambios de mayor o menor profundidad en vías a una posible publicación.

La respuesta del escritor será la clave para un rechazo definitivo. Si este se cierra en banda, si es incapaz de bajar de ese pedestal llamado ego y aceptar las sugerencias del editor (que perfectamente puede estar equivocado, es falible como cualquier ser humano), las puertas se le cerrarán, tal vez para siempre con esa editorial. El autor debe reflexionar seriamente sobre ello y plantearse los argumentos del editor, siempre desde la humildad del autor novel (si es el caso) frente a la experiencia de quien lleva años valorando obras. Me utilizaré como ejemplo: cuando el que sería el editor de “El espíritu del lince” leyó mi obra por primera vez, me aconsejó algunos cambios al inicio de la novela. Aseguraba que le iría bien alguna escena nueva que le diera ritmo a este comienzo un tanto pausado. Podría haberme negado, pero me puse en su lugar (y en el del lector) y comprendí que su consejo podía y tenía fundamento. Así que incorporé una escena de acción (una batalla en Sicilia entre el ejército cartaginés y el romano, durante la Primera Guerra Púnica) que rompió la calmada narración y aportó movimiento.

No debemos tener miedo a los cambios, si estos aportan virtudes nuevas a la obra, si mejoran las carencias y, sobre todo, si no desvirtúan nuestro objetivo. En este aspecto, hay que tener mucho cuidado: el límite entre ser fiel a uno mismo y prostituirse literariamente es complicado de atisbar. Pero si mantenemos el control sobre la obra logrando adaptar los consejos del editor e integrándolos en la obra, podremos tal vez conseguir la novela redonda. Y, en consecuencia, conseguir el respeto del editor.

Fuentes

http://www.literaturasm.com/Como_presentar_una_obra_a_una_editorial.html
http://www.tramaeditorial.es/Shop/Product/Details?id=169

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10 thoughts on “¿Por qué las editoriales rechazan nuestras novelas? Causas y soluciones (III)

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  6. Danny dice:

    Bueno no sé si en España existan, pero en Costa Rica existe lo que se llama Editoriales públicas o estatales, están son cuatro la Editorial Costa Rica que depende del gobierno, y las editoriales de las universidades estatales UCR, UNA y UNED -siendo esta última la más grande de todas-, estas editoriales públicas como no tienen fines de lucro y se sostienen con fondos públicos, y su único interés en teoría es fomentar la cultura y la literatura, publican obras que sean consideradas de mucha calidad literaria, por más transgresoras o poco convencionales que sean, y aunque no se consideren “comerciales”, y la distribución pues es automática porque tienen librerías propias y redes.
    Claro se le paga al autor el 10% de regalías -no se le cobra nada-, pero a la vez como sus estrategias de venta no son muy grandes pues no les interesa el lucro la ganancia para el autor suele ser poquísima, en cambio si publica en una editorial privada conocida como Clubdelibros, Norma o Uruk probablemente las ventas sean altas y gane bien, pero sucede lo mismo que en España de que hay cierto interés comercial aunque claro, también en calidad.

    • Interesante. Aquí no existe nada igual a esas editoriales públicas, salvo las que están adscritas a centros públicos de enseñanzas (universidades, generalmente) o las publicaciones que realizan algunas cajas de ahorros que apuestan por la obra social y cultural.
      Muchas gracias por pasarte por aquí, amigo. Un abrazo.

  7. Es un tema muy interesante. ¿Te consta -si me permites el tuteo- que haya editores en España que hagan crítica constructiva al recibir manuscritos? Obviamente, eso también depende del manuscrito, pero lo digo porque en Francia sí que quedan aún (afortunadamente) editores que prefieren el “depende” al “sí” o el “no” e incluso talleres de escritura que ofrecen servicios de “acompañamiento de manuscritos”.

    • Hola, Bruno.

      Bueno, pues depende de cómo anden de tiempo esas editoriales. Las grandes no suelen realizar crítica constructiva porque suelen estar colapsadas, y salvo que haya un interés especial, no la hacen. Hay algunas pequeñas editoriales que sí le explican al autor qué no les ha gustado o cómo mejorar el manuscrito para una posible publicación. Pero tengo que reconocer que no es muy habitual, más que nada porque supone un gasto de tiempo en una obra que a priori no interesa a la editorial. Pero ocurre en todos los oficios: si algo no interesa, no se pierde el tiempo (y por tanto el dinero) en ello.
      Francia es casi otro mundo. Allí las artes están mucho más valoradas, tanto por la industria como por el consumidor.

      Un abrazo y gracias por visitar la página 😀

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