Reseñas

Un mundo invertido – Christopher Priest

Si por algo se ha caracterizado la editorial La Factoría de Ideas es por su afán de devolver a la actualidad a los grandes clásicos de la ciencia ficción. En este caso me referiré a Un mundo invertido, del escritor británico Christopher Priest (“El prestigio“, “El último día de la guerra“). Publicada originalmente en 1974 (fue la tercera novela de Priest), recibió el premio British Science Fiction, y convirtió a su autor en uno de los más destacados escritores de la new wave británica. Se trata de un ejemplo claro de lo que se conoce como Ciencia Ficción dura, y no puede dejar de calificarse como original en su planteamiento, y de comprensión menos complicada de lo que en un principio puede parecer.


alt="un mundo invertido, christopher priest, javierpellicerescritor.com"Helward Mann acaba de cumplir los mil cuarenta kilómetros de edad. ¿Y por qué se miden en kilómetros las vidas de los protagonistas de esta novela? Sencillo. Helward vive en una ciudad construída mayoritariamente en madera que se traslada sobre raíles, y que se mueve en intervalos siempre hacia el norte en un mundo asolado. La construcción de esa vía es constante, los tendedores se pasan los días quitando los raíles que dejan a sus espaldas y reutilizándolos para seguir avanzando. La ciudad (conocida por sus habitantes como Tierra) no puede detenerse, pero sólo los hombres que pertenecen a los Gremios (quienes operan y gobiernan la urbe) saben el motivo. Tierra se desplaza siguiendo los continentes, salvando los obstáculos del terreno en una persecución eterna del Óptimo, que no es ni más ni menos que una burbuja ambulante donde el espacio-tiempo se mantiene estable. Más allá de él, las reglas físicas quedan alteradas y la materia se comprime o se expande.


Precisamente, Helward acaba de cumplir la mayoría de edad y, como hijo de un integrante de los Gremios, se convierte en aprendiz del gremio de Futuro (exploradores encargados de analizar el terreno por el que tendrá que desplazarse la ciudad). Inicia su camino en otros gremios para así, mediante la experiencia, llegar a comprender por qué es tan importante que la ciudad no deje de avanzar.


Así es como empieza la novela, dividida en cinco partes, la mayoría de ellas centradas en el personaje de Helward, protagonista absoluto de la novela. Son secciones de la historia muy diferenciadas, y con funciones específicas, que nos muestran cómo evoluciona Mann. Por ejemplo, en la primera de ellas (narrada en primera persona), nos encontramos con un Helward joven, todavía con la curiosidad intacta y la mente abierta a las dudas y las preguntas. Pero poco a poco, conforme aprenda los secretos de la ciudad, sus suspicacias iniciales desaparecerán y se convertirá en un auténtico creyente, un abnegado defensor de la necesidad de que la ciudad siga su camino. Lo que no puede imaginar es que detrás de estos secretos, hay uno mucho mayor.

alt="esquema un mundo invertido, inverted world, javierpellicerescritor.com"Christopher Priest ha creado una novela centrada en un personaje, pero poniendo especial énfasis en un mundo perfectamente planteado y consistente en el aspecto científico y social. Incluso las reglas físicas del mundo que rodea a la ciudad son creíbles. Lo mejor de todo es que el lector no se ve abrumado con excesivos detalles técnicos de difícil comprensión, sino que gracias a Helward va aprendiendo poco a poco las particularidades de ese mundo, a la vez que asistimos al cambio de personalidad del protagonista y cómo éste se “rinde” a las proclamas de los Gremios.


alt="Christopher Priest, javierpellicerescritor.com"La novela contiene capítulos realmente asombrosos, como aquél en el que Helward tiene que acompañar a dos mujeres hacia el sur (o el pasado, como llaman a las tierras que la ciudad ha dejado atrás). Es en este capítulo cuando, por las malas, Helward descubre el motivo por el cuál Tierra no puede dejar de avanzar (esta parte es la que más nos recuerda al viaje iniciático clásico del héroe). La narración resulta ser una buena muestra de oficio por parte de Priest: adecuada, sin florituras y sin entrar en grandes complicaciones a la hora de describir detalles técnicos; útil a la historia, a lo cuál ayuda la nueva traducción a cargo de David Luque Cantos, superior en todo a la primera realizada por Ultramar en 1977. Tal vez el mayor punto oscuro es un final un tanto precipitado y con poca potencia, que decepciona después de tantas expectativas planteadas a lo largo de la obra. Sin embargo, no empaña las extraordinarias revelaciones finales, solo el remate de la trama del personaje.


En resumen, Un mundo invertido es una novela provocadora, atractiva para los amantes de la ciencia ficción de calidad, pero también accesible a los lectores ocasionales de este género.

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