Artículo de opinión, Mundo editorial

¿Son caros los libros? II

En la entrada anterior analizábamos el aspecto objetivo del precio del libro como objeto físico, utilizando datos y cifras concretas (aproximadas, por supuesto) que dan una visión cercana a la realidad. Pero la literatura es arte, y por tanto el componente subjetivo es muy importante. Así que ahora toca analizar el aspecto subjetivo, esto es, la conexión entre la historia y el lector.

alt="son los libros caros, javierpellicerescritor.com"Dejemos pues los datos a un lado y centrémonos en lo que un libro nos ofrece. En mi opinión, una cosa debe (o debería) considerarse cara o barata no en función de si puedes o no pagarlo, sino de lo que te da a cambio de tu dinero, esto es, de su valor potencial. ¿Es caro un ordenador Apple? Si lo comparamos con un PC habitual, diríamos que sí. Pero esta marca nos ofrece características y funciones que el resto no, así como una experiencia distinta, y por eso lo ponen por encima. Por tanto, en comparación con otros productos de ocio y cultura similares, el libro no sale mal parado: los varios días de lectura ininterrumpida (dependiendo de la velocidad lectora de cada uno) enfrentados a las dos horas de disfrute de una película, la hora y media de un partido de fútbol, la hora de un álbum musical o la entrada a un museo (ojo: no digo que todo esto sea caro, pero su precio desde luego es mucho mayor en proporción). Con el inestimable añadido de que un libro puede volver a ser leído por su propietario cuantas veces desee, sin necesidad de pagar de nuevo por él.

Algunos me diréis que, debido a vuestro velocidad lectora, requerís muchos más libros que la media, y que este supuesto elevado precio no os permite saciar vuestras ansias de novelas. Es posible, pero debéis entender que una industria como la editorial, que se rige por características muy generales, no puede adaptar el precio de sus productos a cada una de las particularidades de los consumidores. En tu caso, amigo velocirraptor de las letras, siempre podrás acudir a una biblioteca para complementar esas horas que no puedes cubrir comprando libros.

Siendo objetivos, resulta que la relación entre el tiempo de disfrute de un libro y su precio lo convierten probablemente en el producto de ocio más barato de cuantos existen actualmente. Sé que este es un argumento muy utilizado en este tipo de debates, pero no deja de ser una verdad como un templo.

Otra consideración a tener muy en cuenta es la experiencia que supone la lectura. Obviamente, si el libro no es de nuestro agrado, sentiremos que el gasto no ha valido la pena, algo por lo cual siempre defiendo que el comprador se informe antes, como lo haría con cualquier otro producto. ¿Por qué cuando vamos a comprar una lavadora nos informamos exhaustivamente, pero no hacemos lo mismo antes de comprar un libro? ¿Porque el electrodoméstico es más caro? Hay muchas maneras de hacerlo de forma legal y amigable con los creadores: hoy en día, todas las editoriales ofrecen avances de las obras que publican. Algunos de estos avances son más que generosos, y pondré un ejemplo: “Dueños del destino”, novela de Guillem López publicada en 2011, ofrecía un avance de, atención, 294 páginas, casi media obra (podéis comprobarlo en las fuentes, al final del artículo).

alt="Los derechos del lector, javierpellicerescritor.com"Incluso hay autores que ofrecen jugosos extras gratuitos en forma de descarga digital, como antologías complementarias o novelas cortas, que pueden ayudar al lector a hacerse una idea de cómo escribe dicho autor. Esta práctica la he utilizado yo mismo con mis dos novelas publicadas (también podéis comprobarlo en la sección “descargas” de esta misma web), porque soy un firme defensor de aumentar la experiencia del lector cuanto sea posible.

Y si aún así, a pesar de todas estas facilidades, resulta que la lectura nos decepciona, debemos pensar que la vida es riesgo. Cuando acudes a una frutería y compras un kilo de naranjas, nadie puede darte la seguridad de que te saldrán buenas. Tal vez alguna salga más agria que otra. ¿Verdad que no sería lógico que el tendero nos diera el producto gratis, con la condición de que si nos gusta ya pasaremos a pagárselo? La solución cuando algo no nos satisface: no volver a comprar en esa tienda. O, en nuestro caso, no volver a comprar un libro del autor y/o editorial que nos ha decepcionado. Estamos en nuestro pleno derecho, y es así como se lucha (o como debería lucharse) contra lo que no nos gusta. Esa es la fuerza del consumidor.

alt="Las partes de un lector, javierpellicerescritor.com"Pero, ¿qué pasa cuando el libro nos ha gustado? Cuando esos días de lectura nos satisfacen, y el autor logra hacernos partícipes de una buena historia, unos personajes con los que nos identificamos, y un escenario que nos envuelve. Un viaje a un futuro distante, a un mundo imaginario, a una época antigua… El año 2070 de “El juego de Ender”, la Tierra Media de “El Señor de los Anillos”, o la Esparta de “Hijos de Heracles”. Son viajes grandiosos, en el tiempo y el espacio, desatados en nuestra imaginación gracias al esfuerzo y la ilusión de un escritor, y a la apuesta económica de un editor. Todavía recuerdo la primera vez que leí “El Señor de los Anillos”, la sensación de asombro que me dejó, la satisfacción que permaneció durante días y días, después de acabar la lectura (y lo que significó para mí, pues fue el libro que me impulsó a querer ser escritor). ¿Valió la pena el riesgo de pagar los casi 50 € que costó la edición especial que compré (con toda la trilogía en el mismo libro)? Hasta el último céntimo. Leer puede aportar conocimiento, enriquecimiento personal o, simplemente, entretenimiento. Lo cual, por cierto, ya es mucho teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, cargado de problemas.

Hagamos la pregunta una vez más, teniendo en cuenta todo lo dicho en las dos partes del artículo: ¿Son caros los libros?

En la próxima y última entrada relacionada con este tema, hablaremos de las diversas propuestas que se sugieran para abaratar el precio del libro, y su viabilidad real.

Fuentes:

http://tienda.cyberdark.net/xpromo/xpdf/cyberdark_net_avance_4ea8fd1763895.pdf

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Lee la primera parte del artículo AQUÍ

Lee la tercera parte del artículo AQUÍ

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13 thoughts on “¿Son caros los libros? II

  1. Pingback: ¿Son caros los libros? (I) | JAVIER PELLICER

  2. felixmaocho dice:

    Dije en el anterior capítulo que un libro cueste como una docena de cafes en una cafeteria no me parecía caro y añado que aun saliendo de vez en cuando uno malo el libro sigue in parecérmelo, igual pasa si b vas al cine al teatro o a un concierto.

    Entonces la pregunta es, ¿por qué compramos tan pocos libros? – Según he visto en una infografía, (que no se que validez tenía), los países que mas leen son India, China y el Japón, a nivel mundial no había ninguna correlación entre nivel de vida y lectura, lo que demuestra que leer, (libros, otra cosa e leer textos een cualquier formato), es más algo cultura, (cultura en sentido étnico), que económico. ¿Por que en Levante hay más bandas municipales de música que en Extremadura?. Creo que preguntas de este tipo, no se pueden contestar con estadísticas económicas sino con análisis culturales.

    En mi opinión la lectura interesa poco y no se por qué, a la sociedad que nos rodea. Yo pongo en mi blog unas magníficas criticas literarias, (como no son mías no tengo que ser humilde), y constato que interesan menos a mis lectores que otros temas a mi entender menos importantes, como los tatuajes, o los grafitis. ¿Como es posible? .

  3. Geniales los dos artículos y bien visto la parte meramente de dinero y la subjectiva. Los comparto los dos en twiiter.
    que bien que estés de nuevo on-fire con el blog y más con artículos. Creo que siempre os da un valor añadido como escritores.
    Saludos

  4. Pingback: ¿Son caros los libros? Soluciones (III) | JAVIER PELLICER

  5. Bueno como me imaginaba la parte subjetiva es eso muy subjetiva.

    Primero no pocas veces se paga en un producto la marca (curiosamente pones a Apple, que para mí es una de las marcas más caras para lo que ofrece. Otra similar es Samsung, y esto son sólo dos ejemplos).

    Totalmente de acuerdo que un libro, por lo general ofrece más horas de entretenimiento que una película o un album musical. Y sí es normal valorar eso.

    Por otro lado hablas de las bibliotecas. En las bibliotecas incluso de las grandes ciudades no hay muchos libros. Ya no te digo en un pueblo donde vivo yo.

    Luego el tema de las pruebas de libros. Esto me recuerda a las demos de los videojuegos o de los programas. Donde no se ve ni el 10% del potencial del programa o algo muy común se ve la parte que mejor funciona. Y luego el programa falla más que una escopeta de feria.

    Sobre si la vida es riesgo y las frutas. Realmente no es tan así, si tu vas a una frutería y te dan fruta de mala calidad, quizá si es una vez lo pasas. Pero si es algo constante hasta se puede denunciar al frutero a consumo (o directamente al juzgado) especialmente si en su publicidad pone algo relativo a lo buena que es la fruta (publicidad engañosa).

    El resumen de todo. Es que lo peor de la subjetividad es los precios que un producto debería tener. Por ejemplo para mí las obras de la feria ArCo no valen en el 99% de los casos ni 1.000 € otro pagaría millones. ¿Cual es el problema? sencillo que el autor pone siempre el precio más alto, aunque sólo haya un cliente que compre esa obra, forzando al resto a pagar eso si la quieren. Vamos que la calidad es subjetiva (para mí no tanto) pero el precio siempre es el más alto.

    Salu2

    • De eso se trata, de que sea subjetiva. Lo objetivo lo dejamos en la primera parte del artículo y en la tercera (te lo aconsejo). Sin embargo, es una visión subjetiva compartida por mucha gente.
      Avances de libros: no querrás que te lo den todo y “ya si me gusta, paso y te lo pago”. ¿Ves eso sensato? ¿Cuánta gente volvería a pagar?
      La fruta: con los libros puedes hacer lo mismo, si no te gusta el autor y la editorial, no vuelvas a comprar libros de ellos. Así es como funcionan las cosas.
      No puedes comparar obras de arte como cuadros con libros en papel, cuya producción es mucho más costosa en términos de tiempo y material. En el primer artículo demostraba que el precio es muy ajustado. Aquí no hay nadie que se forre vendiendo libros, salvo las grandísimas editoriales como Planeta y porque pueden fichar a los grandes superventas. Y un producto no puede considerarse caro si su precio de venta al público apenas supera el precio de coste.

      Gracias por leer el artículo y comentar. Un saludo.

  6. Pingback: El editor, ese gran desconocido | JAVIER PELLICER

  7. Interesantísima entrada, como interesantísimos son los comentarios.

    Yo también creo que el hecho de leer o no leer es más una cuestión cultural que económica. En España se lee poco porque parece que el amor a la lectura no lo llevamos en los genes o no han sabido inculcárnoslo.

    En cualquier caso, el precio de los libros no debería ser un impedimento para nadie. Como bien dices en el artículo, otras aficiones resultan mucho más caras (desde el punto de vista de tiempo de disfrute/dinero empleado) y, sin embargo, no se plantea el debate sobre su precio. O al menos no se hace con la intensidad y recurrencia con que se hace acerca del precio de los libros.

    Por otra parte, como bien apuntas, siempre quedan las bibliotecas y los amigos que te prestan libros para poder cubrir tus necesidades lectoras, en caso de que seas un velocirraptor de las letras.

    Sin perjuicio de que los precios puedan abaratarse (ahora leeré la primera entrega de esta serie de artículos), lo que está claro es que quien quiera leer tiene posibilidades sobradas para hacerlo y que el argumento del precio no es más que una excusa.

    Felicidades por el artículo. Lo compartiré.

    • Magnífica reflexión con la que, obviamente, estoy totalmente de acuerdo.
      En realidad, todo esto es un tema de alternativas. Me explico: cuando la piratería de libros era una práctica residual, nimia, porque no existían los reproductores de ebooks (y leer en el ordenador es muy poco agradecido), el debate del precio del libro casi ni existía. Pero, de pronto, aparece una alternativa: los ebooks. Y empieza el debate, porque ahora existe otra opción: el gratis total (vía piratería) o el precio por los suelos (vía autopublicación). Es lo mismo que con las películas y series, con la música. De repente todo son excusas para no pagar.
      En fin, muchas gracias por tu visita, tu comentario y la difusión. Vuelve cuando desees, estás en tu casa. Un abrazo.

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